Sadam Husein sólo necesitaría unos gramos de uranio enriquecido para lograr una bomba nuclear

Un estudio alerta de la capacidad iraquí para fabricar armas biológicas

Un informe presentado ayer por uno de los centros de estudios de defensa más prestigiados del mundo destacó la amenaza del arsenal biológico creado por

George W. Bush, junto al primer ministro canadiense, Jean Chretien

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Íñigo Gurruchaga - LONDRES.
León

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El «Dossier sobre Irak» presentado por el IISS -que ganó fama y prestigio durante los años de la Guerra Fría por la publicación anual de su «Balance Militar», un mapa creíble de la situación de ejércitos y armamento en el mundo- fue recibido con gran expectación, porque precede a la publicación del informe que el primer ministro británico, Tony Blair, se ha comprometido a publicar, en el plazo de pocas semanas, para dar cuenta a la opinión pública del grado de amenaza del régimen de Irak. Portavoces de Blair calificaron el informe del IISS como «altamente significativo» y subrayaron que sus autores no han tenido acceso a informaciones más recientes de los servicios de inteligencia, que tampoco es seguro que serán incluidas en el informe gubernamental, por lo delicado de la información. Elección compleja El director del IISS, John Chipman, afirmó, durante la presentación del informe, que es difícil evaluar con precisión el estado de los programas de creación de armas de destrucción masiva creados por Irak, dadas las interferencias de su Gobierno a la labor de los inspectores de la ONU y su posterior expulsión, en 1989. Según Chipman, «la fuerza del compromiso de Bagdad para poseer armas de destrucción masiva se puede medir en parte por los esfuerzos para resistir las inspecciones sin trabas de la ONU». Si no hubiese sufrido la destrucción parcial de sus infraestructuras durante la Guerra del Golfo, Irak hubiese tenido armas nucleares al final de la década de los noventa, según el IISS. Ahora mismo, sólo tiene unos gramos de material nuclear utilizable en armas y necesitaría años y la burla del régimen de sanciones para reconstruir sus instalaciones. Pero, si lograse material de fisión procedente del extranjero, estaría, en cuestión de meses, en condiciones de usar armas nucleares. A día de hoy, la mayor amenaza del Gobierno de Bagdad consiste en lanza sus stocks de ántrax y otros agentes biológicos, como la toxina del botulinum. Podría lanzar esos agentes con su artillería y también contra otros países de la región- incluidos Israel, Turquía o Arabia Saudí- con la docena de viejos misiles Scud reformados que salvó de la Guerra del Golfo o con aviones L-29, sin piloto, que podrían extender el agente sobre su objetivos. El lanzamiento en misiles provocaría la inutilización de buena parte del agente biológico, pero podría dañar, con peligro de muerte, si no reciben tratamiento, a cientos de personas.

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