Terroristas pensaban atacar una base nuclear en Holanda
La base belga de Kleine-Brogel, objetivo confesado de terroristas islámicos detenidos en Holanda y Bélgica, que se encuentra situada en la frontera del país con Holanda y Alemania, alberga no menos de 10 bombas nucleares de origen estadounidense, según informaciones publicadas por el diario Le Soir que cita fuentes gubernamentales no precisadas para fundamentar la información. Las bombas, presumiblemente del tipo «B-61», albergan cargas nucleares diez veces más poderosas que la que destruyó Hiroshima. Se trata de artefactos ligeros, de los denominados «de gravedad», -carecen de propulsión propia-, que los cazabombarderos de doble capacidad (convencional y nuclear) transportan hasta su objetivo. Con toda probabilidad, este material, que data de la época de la guerra fría, está depositado en Bélgica porque, en un supuesto bélico determinado, tendría que ser desplegado a bordo de cazabombarderos F-16 de las Fuerzas Aéreas belgas. El grupo detenido en Holanda al que se acusa de conspiración para atacar esta base está compuesto por cuatro personas, dos argelinos, un francés y un holandés. El francés, Jerôme Courtallier, de 27 años, fue detenido en Rótterdam pocos días después del 11-S, junto a Mohamed Berkous, un argelino de 30 años, y Saaid Ibrahim, un holandés de 23. El cuarto integrante del grupo, Adel Tobbochi, de origen argelino, fue extraditado de Canadá a Holanda en julio, acusado de pertenencia a una banda terrorista de la que se supone tenía intención de atentar contra la embajada estadounidense en París. La base de Kleine-Brogel fue citada también como objetivo por otro presunto terrorista islámico, Nizar Trabelsi, que fue detenido en Bélgica poco después del 11-S. Pero no ha trascendido qué planes tenían estos grupos para alcanzar los 11 silos subterráneos de la base, fuertemente protegidos.