El terrorista Ramzi Ben Al-Shaiba, detenido en Karachi, podría ser juzgado por un tribunal militar SADAM HUSEIN, EN EL PUNTO DE MIRA
Pakistán entrega a Bush al presunto cerebro de los atentados del 11-S
Pakistán entregó ayer a Estados Unidos al yemení sospechoso de haber coordinado los atentados del 11 de septiem

El presunto coordinador de los atentados contra las Torres Gemelas, durante su detención en Karachi
El secretario de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld, afirmó ayer que el terrorista yemení Ramzi ben Al-Shaiba, presunto cerebro de los atentados del 11-S contra Estados Unidos, podría ser llevado ante un tribunal militar, pero que el presidente George W. Bush todavía no ha tomado una decisión al respecto. «Que yo sepa todavía no ha tomado ninguna decisión. Creo que me lo habría dicho», precisó Rumsfeld durante una rueda de prensa en El Pentágono, eludiendo la pregunta de si Ramzi ben Al-Shaiba ha sido entregado por Islamabad a Washington. El presidente estadounidense, George W. Bush, agradeció a Pakistán su cooperación en la guerra contra el terrorismo tras la entrega a Washington por parte de Islamabad de cinco sospechosos de pertenecer a la red terrorista Al Qaida, entre ellos el presunto cerebro de los atentados del 11-S, el yemení Ramzi ben Al-Shaiba. «Este tipo esta un asesino y finalmente le hemos capturado», afirmó Bush, expresando su sincero deseo de agradecer al «Gobierno paquistaní su cooperación con las autoridades estadounidenses para llevarle ante la justicia». «Ramzi ben Al-Shaiba pensó que iba a ser el pirata número 20 del 11-S., pensaba que podía esconderse y creía que siempre podía amenazar a América. Pero olvidó que la nación más grande del mundo caza a los terroristas uno tras otro», añadió Bush. Las autoridades de Justicia estadounidenses podrían encontrar obstáculos a la hora de pedir a Alemania pruebas sobre Ramzi Shaiba, uno de los presuntos organizadores de los atentados del 11 de septiembre de 2001 y quien residió en Hamburgo. El proceso contra el presunto terrorista, detenido el pasado miércoles en la ciudad paquistaní de Karachi, en el primer aniversario de los atentados de Nueva York y Washington, podría acabar con la pena de muerte. Sin embargo, las leyes alemanas prohiben que la Justicia del país coopere en casos en los que podría decretarse la pena capital. Alemania ha evitado ya de antemano una disputa con Estados Unidos, después de que el ministro de Interior, Otto Schily, anunciara el domingo que su país retiraba la orden internacional de extradición que había presentado en el pasado contra Binalshibh y afirmara que daba prioridad a la actuación de Washington en este caso. Por el momento, el Ministerio de Justicia alemán todavía no se ha pronunciado de ninguna manera sobre el tema. Al Shaiba aún no ha sido trasladado a Estados Unidos y todavía no se conoce lo que el gobierno de Washington pretende hacer después de la extradición. Sin embargo, no cabe duda de que los investigadores estadounidenses tendrán seguro un gran interés en los conocimientos de los alemanes, ya que Shaiba actuaba en Hamburgo.