El largo y sinuoso camino del PT hacia el socialismo «ligth»
El Partido de los Trabajadores (PT) de Luiz Inácio Lula da Silva, nacido como fuerza obrera y marxista, llega al poder en Brasil 22 años después de su fundación, escorado ahora hacia un socialismo «ligth». El triunfo de Lula ha sido considerado por algunos analistas como la más importante victoria electoral de la izquierda latinoamericana desde 1970, cuando Salvador Allende fue elegido presidente de Chile. Entre Lula y Allende, muerto en medio del golpe militar del 11 de septiembre de 1973, hay alguna coincidencia. Pero también una clara distancia ideológica que abriría un abismo entre el PT de hoy y la Unidad Popular chilena de entonces. Antes de llegar al poder, Allende había sido candidato en 1952, 1958 y 1964. Lula, de 57 años, se postuló en 1989, 1994 y 1998, y en las tres ocasiones quedó segundo, igual que el político chileno. Fundado bajo orientación marxista, en sus renovados estatutos el partido de Lula se plantea ahora como objetivo «la construcción del socialismo democrático». También «luchar» por «democracia, pluralidad, solidaridad y las transformaciones políticas, sociales, institucionales, económicas, jurídicas y culturales para eliminar la explotación, la opresión, la desigualdad, la injusticia y la miseria». El PT nació en 1980 como partido netamente obrero en el cinturón industrial de Sao Paulo, al calor de las luchas sindicales contra la dictadura instaurada en 1964, y se definió como un «adversario» de «banqueros», «latifundistas» y «multinacionales». Junto a sindicalistas de orientación trostkista, como el Lula de entonces, abrigó al comienzo a católicos de base, sacerdotes de la Teología de la Liberación e intelectuales marxistas opuestos a la hegemonía que la Unión Soviética ejercía sobre la izquierda mundial. El PT llegó a ser uno de los miembros latinoamericanos de la extinta IV Internacional (trostkista), pero un continuo proceso de depuración eliminó gradualmente todos sus postulados marxistas. El «partido sin patrones» comenzó a expurgarse en 1989, cuando postuló por primera vez a Lula para la presidencia. Se suavizaron sus estatutos y un año después fue expulsada la facción trostkista Causa Obrera. En el camino hacia el «socialismo light» también quedó afuera el grupo marxista Convergencia Socialista, expulsado en 1992. Sin embargo, aún subyacen radicales que, según el propio partido, representan alrededor del 30% de la fuerza parlamentaria en la que se deberá apoyar Lula para gobernar.