El partido perdedor deberá hacer un serio examen de conciencia, según su líder
El varapalo obliga a cambios radicales a los demócratas
La sonada derrota de los demócratas en las elecciones de EEUU obligará a ese partido a un serio examen de conciencia sobre su labor de oposición y a adoptar «un perfi
La demócrata Kathelen Kennedy perdió como gobernador de Maryland
Daschle, quien ha perdido su condición de líder de la mayoría en el Senado y era ayer la viva cara de la derrota, atribuyó la arrolladora victoria republicana al empuje dado a la campaña por el presidente estadounidense, George W. Bush, y al trauma de la nación tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. «Teníamos un presidente que habló mucho sobre el 11 de septiembre y creo que este país sufre todavía el trauma del 11 de septiembre», apuntó en un programa de televisión el senador por Dakota del Sur, sobre quien recae gran parte de la responsabilidad por el fracaso. Tom Daschle, otrora estrella rutilante de los demócratas, reconoció que los resultados de los comicios fuerzan a su partido a «afinar la puntería y a elaborar un perfil más definido». Varios analistas creen que el varapalo recibido por los demócratas es muestra de que no han sabido diferenciarse de la Casa Blanca en temas clave como un posible ataque a Irak. Otros apuntan a que también ha calado entre los electores el mensaje de Bush de que el Senado, controlado por la oposición, estaba muy politizado y era obstruccionista. Los demócratas, que dominaron el Senado desde junio de 2001 por la deserción de un senador republicano, dieron carta blanca al presidente para un posible ataque militar contra Irak y paralizaron algunos proyectos de la Casa Blanca, como la ley de la energía o la creación del nuevo Departamento de Seguridad Nacional. Hoy, la oposición demócrata hace examen de conciencia sobre la severidad de su derrota, que no era esperada y ha dejado a muchos de sus miembros «perplejos», en palabras de Frank Lautenberg, senador electo por Nueva Jersey. En la lucha por las gobernaciones, el partido en el poder en Estados Unidos logró 23 de las 36 en juego, entre ellas Texas, Nueva York y Florida, donde Jeb Bush, hermano menor del presidente, será el primer republicano que repite en ese estado. «No puedo entender por qué ha ocurrido, pues realmente creo que el programa que teníamos era más apropiado para los ciudadanos de todo el país. Voy a estudiar las causas, estoy decidido a analizar qué fue mal», dijo Lautenberg en otro programa de televisión. Daschle reconoció también que la situación especial que vive el país ha impedido «vender» a los electores estadounidenses el programa demócrata, que puso su acento en la imposibilidad de los republicanos de hacer frente a la renqueante economía.