Benjamín Netanyahu promete deportar a Yaser Arafat si gana las próximas elecciones del 28 de enero

Israel invade Cisjordania como represalia al atentado del kibutz

El nuevo ministro israelí de Asuntos exteriores y aspirante a primer ministro, Benjamin Netanyahu, afirmó anteanoche en la televisión pública que

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Agencias - JERUSALÉN.
León

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Docenas de palestinos han sido arrestados en Nablús en las últimas horas tras la irrupción de un centenar de tanques y vehículos blindados del Ejército israelí, en lo que es sólo el comienzo de la represalia de Israel al atentado palestino del pasado lunes en un «kibutz». Apoyados por helicópteros de combate, tropas israelíes y fuerzas acorazadas entraron en Nablús en la madrugada del martes al miércoles, siguiendo el ejemplo de la operación llevada a cabo en Jenín. Las fuerzas israelíes tomaron las azoteas de los edificios más altos para hacer efectivo un toque de queda que estará en vigor todo el tiempo que dure la ocupación de esa ciudad palestina, «entre tres y cinco semanas», según distintas fuentes militares. También han declarado «zona militar cerrada» todo el distrito, y han comenzado las redadas casa por casa en busca de milicianos de la resistencia palestina, principalmente del Movimiento de la Resistencia Islámica (HAMAS). En particular, los soldados israelíes buscan a Muhamad Hanabli, Naser Asida y Ali Ilian, activistas del HAMAS a los que Israel responsabiliza de «actividades terroristas». Desde la sangrienta Operación Muro de Defensa, en abril, que incluyó a la mayoría de las ciudades cisjordanas, las incursiones israelíes han sido constantes en todos los distritos palestinos. Su objetivo es desarticular comandos palestinos que cometen atentados en Israel, sin que sea necesario un alistamiento considerable de las fuerzas de la reserva, como ocurrió en abril. Deportación Mientras tanto, la idea de deportar al presidente palestino, Yaser Arafat, ha aflorado con fuerza en Israel debido a las elecciones generales de enero y al clima prebélico que inunda el país ante un posible ataque de EEUU contra Irak, que ha desplazado «sine die» las conversaciones sobre el plan de paz. El destierro del líder palestino ya se ha convertido en una de las premisas que el posible candidato a primer ministro de Israel, Benjamín Netanhayu, esgrime para ganar a Ariel Sharón las elecciones primarias del Likud que se celebrarán el 28 de noviembre. «Lo primero que haría si fuera primer ministro seria expulsar a Arafat», dijo anoche Netanyahu ante 2.700 delegados del Likud en una convención en Tel Aviv, una declaración por la que fue aplaudido largamente. La deportación de Arafat -precisó- «es una condición esencial para acabar con el terror». Pero no sólo Netanyahu quiere deportar a Arafat, pues el primer ministro israelí, Ariel Sharón, e incluso el que fuera su ministro de Defensa, el líder laborista Benjamin Ben Eliezer, han favorecido esa opción, aunque fueron disuadidos por los jefes de los servicios secretos israelíes, aseguraron ayer fuentes del Likud.

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