El parlamento argentino aprueba el Presupuesto del 2003 en medio de una tibia mejoría económica
La Cámara de Diputados de Argentina aprobó ayer el presupuesto del Estado para 2003, una de las exigencias del Fondo Monetario Internacional (FMI) para cerrar un acuerdo de ayuda financiera con este país sudamericano. El proyecto de ley prevé una pauta general de gastos de 62.193 millones de pesos (17.600 millones de dólares) y un crecimiento de la economía del 3% después de cuatro años de recesión. Los diputados debatieron durante 17 horas para aprobar un conjunto de reformas a normas tributarias vinculadas con las previsiones de gastos y comenzaron a discutir el Presupuesto General. Se trata del primer presupuesto que debate el Parlamento después de la devaluación del peso aplicada en enero pasado, que ha provocado que la moneda argentina pierda más de dos tercios de su valor frente al dólar estadounidense Asimismo, un año después de la caída del gobierno de Fernando De la Rúa, la economía argentina muestra tibios signos de recuperarse de la larga recesión que en enero pasado desembocó en la ruptura de la paridad del peso con el dólar estadounidense. La devaluación del peso -del 72 por ciento en lo que va de año- agudizó las penurias de los 36 millones de argentinos hasta niveles sin precedentes y reavivó la polémica sobre el coste social del «fundamentalismo» neoliberal. La producción industrial subió en noviembre pasado el dos por ciento respecto al mismo mes de 2001, la primera mejora interanual en los últimos 27 meses, con lo que el ministro de Economía, Roberto Lavagna, declaró que «se terminó» una recesión que data de mediados de 1998. Aunque se espera que el PIB muestre también un aumento en el cuarto trimestre, el gobierno calcula que la economía terminará el año con una caída de entre el 10,5 y el 11%, un nivel sin precedentes en el país. En enero pasado, el gobierno de Eduardo Duhalde abandonó la paridad del peso y el dólar, vigente desde abril de 1991, con el anunciado fin de acabar con la especulación financiera, fomentar la producción y recuperar la competitividad exportadora. Los expertos neoliberales sostienen que la devaluación del peso agudizó males económicos que De la Rúa no supo erradicar y que responden al abultado gasto público y la falta de reformas en materia de impuestos, legislación laboral y financiera. Todos coinciden en que para consolidar la reactivación económica hace falta un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que lleva once meses de infructuosas negociaciones. En el último año, el índice de pobreza se disparó al 53,8% de la población, los ingresos de los trabajadores cayeron el 30% y la mortalidad infantil pasó del 11 al 20 por mil en un país que está entre los mayores productores de alimentos. La ministra de Trabajo, Graciela Caamaño, aseguró que el índice de desempleo cayó en los últimos meses «por debajo» del 18,5%