La información difundida en Estados Unidos ante un posible ataque a Irak ha creado malestar en la región
Arabia Saudí niega haber cedido sus bases, pero no descarta hacerlo
El Gobierno de Arabia Saudí negó ayer en público lo que el diario «The New York Times» asegura que ha dicho en privado, que permitirá a EE.U
. Es, sin embargo, Arabia Saudí el que más preocupa en Washington. Cerca de Riad se encuentra la base militar estadounidense de príncipe sultán, la más sofisticada de la región. Desde allí se coordinaron en 1991 los bombardeos de la Operación Escudo del Desierto. Ante las vacilaciones saudís para esta ocasión, en la que no puede justificar el ataque con la liberación de un pueblo hermano, como era el caso de Kuwait, EE.UU. ha reforzado la base de Odeid, en Qatar, como alternativa. Muchos creen, sin embargo, que llegada la hora Riad sucumbirá a las presiones de la administración Bush, si es que no lo ha hecho ya. Quienes lo ven así se sintieron ratificados por el ambiguo desmentido del ministro saudi durante una visita a Sudán. Con lo que sonó más a súplica que a convicción, al-Faisal dijo esperar que «se le dé una oportunidad a los estados árabes para encontrar una solución política para este asunto». Al-Faisad realizó estas declaraciones frente a las cámaras de la televisión árabe Al Yazira, que encarna la postura antiamericana en la zona. Riad se enfrenta en este asunto a una situación muy delicada. Por un lado, sus relaciones con el Gobierno americano se han debilitado desde el 11-S, y muchos en la administración Bush se cuestionan la alianza con este socio petrolero. Por el otro, la adinerada clase gobernante tiene a su pueblo en contra de cualquier colaboración con EE.UU. para atacar Irak. La propia existencia de las bases estadounidenses en su territorio es motivo de malestar nacional, e inspiró la batalla de Osama bin Laden por lo que calificó de invasión. El multimillonario saudí considera que EE.UU. aprovechó la colaboración de su país en la Guerra del Golfo para establecerse en él y no marcharse jamás. Defensa pueblo a pueblo Millones de iraquíes están preparados para defender su país «ciudad por ciudad y pueblo por pueblo» en caso de una invasión de EE.UU., según dijo ayer el ministro de Comercio iraquí, Mohamed Mahdi Saleh, a una delegación española. Saleh criticó a los «países que apoyan a EE.UU.», y acusar nuevamente a Washington de «buscar un pretexto para agredir contra Irak y apoderarse de su riqueza petrolera». Fieles a Sadam «Más de tres millones miembros del Partido (gobernante «Al Baz»), así como del Ejército de Al Qads y de (las milicias) Fidaieen Sadam, además del Ejército y la Guardia Republicana de Irak están preparados para combatir a los estadounidenses y los británicos», afirmó. Irak anunció con anterioridad que ha formado y entrenado militarmente al «Ejército de Al Qods (Jerusalén), compuesto de unos siete millones de voluntarios para liberar Palestina», mientras que el cuerpo de los «Fidaieen Sadam» son decenas de miles de milicianos encargados de proteger al régimen del presidente Sadam Husein.