Aparecen vivos los cuatro niños perdidos hace 40 días en la selva
Sobrevivieron por su conocimiento en plantas y al recoger paquetes de comida lanzados desde aviones

Soldados e indígenas con los niños rescatados tras 40 días en la selva de Guaviare. FF.AA. COLOMBIA
El milagro que Colombia esperó durante 40 días se produjo ayer con el hallazgo y rescate de los cuatro niños indígenas que estaban perdidos desde el 1 de mayo en la selva amazónica tras el accidente del avión en el que viajaban junto a su madre, el piloto y otro adulto.
Los protagonistas de este milagro de sobrevivir a los peligros y la selva son los menores Lesly Mukutuy, de 13 años; Soleiny Mukutuy, de 9; Tien Noriel Ronoque Mukutuy, de 4 años, y el bebé de un año Cristin Neruman Ranoque. Los menores, hermanos entre sí, fueron hallados pasadas las cinco de la tarde en un punto remoto entre los departamentos de Caquetá y Guaviare donde fueron buscados sin descanso durante semanas por unos 200 militares, entre ellos comandos de las Fuerzas Especiales del Ejército, e indígenas de varias tribus conocedores de la selva, todos unidos en la ‘Operación Esperanza’.
Tras el hallazgo, los niños fueron atendidos por médicos de combate del Comando de Operaciones Especiales desplegados en la zona y ya de noche, trasladados en helicóptero a la base militar de San José del Guaviare, capital del Guaviare, en donde «fueron estabilizados». Sufren hipotermia y deshidratación, pero están vivos.
El Ejército divulgó fotografías en las que se ve a los cuatro menores sentados en un claro en medio de la selva, cubiertos con mantas y rodeados por militares e indígenas. Uno de ellos lleva en sus brazos al bebé de un año
Aunque en las fotos se les ve demacrados y desnutridos, los cuatro están en buen estado de salud si se tiene en cuenta que tuvieron que sortear los peligros de la selva y la falta de alimentación durante 40 días.
Los niños, que en algún momento se encontraron con un perro que les ha acompañado, cogieron algunos de los centenares de paquetes de comida que les lanzaron desde los helicópteros durante varios días y «alcanzaron a alimentarse de ellos». Además, tienen un amplio conocimiento de las plantas y distinguen de cuáles se podían alimentar y cuáles eran venenosas. Aún así, es un milagro porque la selva está llena de serpientes y depredadores, llueve durante 16 horas al día y es tan tupida que apenas entra luz. Hay además tantos ruidos que es muy difícil escucharse. De hecho, los militares creen que estuvieron en un par de ocasiones a un centenar de metros de ellos.
Su conocimiento de la selva y el hecho de que encontraron una pisada de una niña y un biberón dieron siempre esperanza al equipo de rescate, en el que se volcaron tribus indígenas de la zona. Los aviones tiraron, además de paquetes de comida, pasquines en español y lengua indígena avisando a los niños de que se quedaran quietos en un punto. También se barajó la posibilidad de que hubieran sido recogidos por tribus no contactadas que se cree que viven en esa selva
Los cuatro niños viajaban con los tres adultos en un avión Cessna 206 operado por la compañía Avianline Charter’s que se accidentó el 1 de mayo Los tres adultos murieron en el accidente y sus cuerpos se encontraron 17 días después. Desde que fue hallada la avioneta comenzó una gigantesca operación de búsqueda de los cuatro niños durante la cual militares e indígenas recorrieron a pie miles de kilómetros cuadrados de selva e hicieron numerosos vuelos helicópteros y aviones hasta que ayer fueron encontrados.
Ahora, la labor de rescate se centra en encontrar a Wilson, el perro rastreador que ayudó a encontrar a los cuatro niños y que se extravió durante la operación.
«La búsqueda no ha finalizado. Nuestra premisa: ninguno se queda atrás. Los soldados continúan la operación para encontrar a Wilson», manifestó hoy el Ejército en su cuenta de Twitter.