Prigozhin dice que no quería derrocar a Putin pero no se sabe el paradero de los mercenarios

Ucrania empuja en el frente y pide más armas para aprovechar la crisis en Rusia y Biden niega estar detrás del motín

Shoigu (segundo por la derecha) en el puesto de mando avanzado en el frente. RUSSIAN DEFENCE MINISTRY PRESS

Publicado por
EFE

Creado:

Actualizado:

El jefe del Grupo Wagner, Yevgueni Prigozhin, que lideró el fin de semana una rebelión contra la cúpula militar rusa, dijo en sus primeras declaraciones tras el fallido motín que sólo buscaba salvar de la desaparición a la empresa militar privada y no cambiar el poder. «El objetivo de la marcha era evitar la desaparición de Wagner (...) No buscábamos derrocar el poder en el país», dijo en un audio.

Prigozhin señaló que esta unidad «debía dejar de existir el 1 de julio a consecuencia de las intrigas» de la élite militar rusa.

Se trata de la fecha tope establecida por el presidente ruso, Vladímir Putin, y el ministro de Defensa, Serguéi Shoigú, para que todos los voluntarios que participan en la guerra en Ucrania debían firmar contratos con Defensa, con lo cual el Grupo Wagner, que rechazaba esta condición, quedaría proscrito. Y apuntó que «sólo unos pocos combatientes del ejército privado accedieron a firmar el contrato con el Ministerio de Defensa» y añadió que la obligación de subordinarse a Shoigú y al jefe del Estado Mayor, Valeri Guerásimov, se puso sobre la mesa «en el momento menos adecuado».

Explicó que Wagner tenía la intención de trasladar todos sus efectivos y equipamiento a Rostov en el Don el 30 de junio para «entregar públicamente» su armamento al Ejército ruso. «Pese a que no dimos muestras de agresión, nos atacaron con misiles y luego con helicópteros. Cerca de 30 efectivos de Wagner murieron, algunos resultaron heridos», explicó.

La gota que colmó el vaso de la paciencia de Prigozhin fue el supuesto bombardeo con misiles por parte de las fuerzas rusas de un campamento de los mercenarios en la retaguardia rusa en Ucrania.

Y mientras la Unión Europea va a preparar una estrategia ante la posibilidad de inestabilidad política en una gran potencia nuclear como Rusia, después de que el intento de motín protagonizado por el líder del grupo de mercenarios Wagner, Yevgueni Prigozhin, haya pillado a la UE por «sorpresa», reconoció este lunes el jefe de la diplomacia comunitaria, Josep Borrell, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, remarcó ayer que ni Occidente ni la OTAN estuvieron involucrados en el intento de sublevación armada contra la cúpula militar y política rusa. Lo hizo tras conocerse que Moscú investiga esa posibilidad.

Las Fuerzas Armadas de Ucrania anunciaron ayer nuevos avances en el este y el sur del país, al tiempo que los dirigentes ucranianos pidieron a sus socios que aceleren el envío de armas para aprovechar las tensiones provocadas por la rebelión del grupo Wagner en las estructuras de poder rusas.

En realidad, nadie sabe ni dónde está Prigozhin ni sus mercenarios, aunque se da por hecho la desaparición, al menos en Rusia y Ucrania, de esta empresa militar privada con tentáculos en África y Oriente.

Desde que fuera fotografiado y filmado en su vehículo abandonando la ciudad sureña de Rostov del Don tras tomarla con sus hombres durante 24 horas, no se ha vuelto a saber nada de él salvo el audio difundido ayer.

El acuerdo alcanzado entre el Kremlin y él bajo mediación del presidente bielorruso, Alexandr Lukashenko, establece que Prigozhin se iría al exilio en Bielorrusia sin ser perseguido penalmente por organizar la rebelión armada, según reveló el Kremlin.

No obstante, el caso abierto el viernes por la noche por la Fiscalía General de Rusia bajo el artículo 279 del Código Penal —que prevé una condena de entre 12 y 20 años de prisión— aún sigue abierto, según el diario Kommersant.

Se desconoce en estos momentos dónde se encuentran los mercenarios que se sublevaron. Prigozhin únicamente anunció el sábado que se retiraban «a sus bases» y puntos de despliegue, muchos de los cuales hasta ahora se encontraban en Ucrania.

El Kremlin les dio garantías de seguridad de que no serán tampoco perseguidos por la justicia rusa. Los mercenarios que no participaron «directamente» en la sublevación podrán firmar contratos con el Ministerio ruso de Defensa, con lo que se subordinarán al mando del ministro, Serguéi Shoigú, y al jefe del Estado Mayor, Valeri Guerásimov.

Prigozhin había dicho que no se entregaba hasta que no «tuviera en su poder» a Shoigú y Guerásimov, a quienes hace responsable del «caos» en Ucrania y de la muerte de unos «100.000 soldados rusos» en el frente por su falta de liderazgo.

Cargando contenidos...

Ahora muchos analistas y blogueros militares se preguntan si el acuerdo alcanzado entre el Kremlin y Wagner desembocará en los próximos días en la destitución de Shoigú o de Guerásimov. Que se sepa hasta el momento Shoigú se mantiene en el puesto. Hizo un visita al frente que publicitó su ministerio aunque se desconoce si el viaje lo hizo antes o después del motín.