Los liberados tuvieron que ver a la fuerza un vídeo con la destrucción de Gaza
Israel anuncia represalias contra Hamás por el grave estado de los tres rehenes
La milicia suelta a los cautivos, que sufren desnutrición severa que recuerda «al Holocausto»
Ohad Ben-Amiie, uno de los tres rehenes liberados, con signos evidentes de desnutrición severa.
Hamás e Israel completaron ayer el quinto intercambio de rehenes por presos, el primero tras conocer el plan de Donald Trump de expulsar a los palestinos de Gaza y convertir la Franja en la «Riviera» de Oriente Medio. Tal y como estaba previsto en el acuerdo de alto el fuego, los islamistas liberaron a tres secuestrados y los israelíes soltaron a 183 reclusos palestinos. A diferencia de los casos anteriores, en esta ocasión el estado de los cautivos, con los rostros demacrados y dificultad para caminar, causó el enfado de las autoridades israelíes y la oficina del primer ministro anunció represalias. En un primer reconocimiento médico, a los tres se les diagnosticó desnutrición severa.
La liberación se realizó en Deir el Balah, en el centro de la Franja, con presencia masiva una vez más de milicianos ante las cámaras. Mientras Hamás montaba un nuevo espectáculo de cara al exterior, los gazatíes estaban más preocupados por temas urgentes para ellos como intentar conseguir agua. Aun así, una multitud asistió a la puesta en escena, que incluyó obligar a los rehenes a dar las gracias a sus captores.
En realidad, Hamás convirtió el canje en un impactante ceremonia propagandística que nadie esperaba. A diferencia de los anteriores intercambios, la milicia hizo desfilar y subir a un escenario a los cautivos, Eli Sharabi, Or Levy y Ohad Ben Ami, bajo un cartel donde la organización se autoproclama «nosotros somos la inundación». El presidente israelí, Isaac Herzog, condenó el «espectáculo cínico y cruel» organizado por los «viles asesinos» de Hamás y calificó de «crimen contra la humanidad» el deterioro al que han sometido a los secuestrados.
Eli Sharabi y Ohan Ben Ami fueron tomados como rehenes en el kibutz Be»eri, uno de los principales objetivos de los terroristas que atacaron Israel el 7 de octubre de 2023, mientras a Or Levi lo secuestraron en el festival de música Nova, donde fueron asesinadas más de 250 personas, entre ellos, su esposa, Elinav. Han pasado casi 500 días retenidos en túneles «sin luz natural». Y ahora les espera otro infierno: Shabari, de 52 años, vivía con su esposa, Lianne, y sus dos hijas, Noiya y Yahel. Las tres fueron asesinadas en la masacre. Luego se llevaron a Shabari y a su hermano, Yossi, que residía en una casa contigua. Las autoridades israelíes aseguran que Yossi fue ejecutado en cautiverio y los islamistas mantienen retenido su cadáver.
El secuestro de Or Levi, de 34 años y programador informático, se produjo poco después de que los terroristas empezaran a disparar cohetes contra la explanada de los conciertos. El joven y su mujer encontraron resguardo en un refugio. Sin embargo, los milicianos no tardaron en encontrar el que ha sido denominado «el búnker de la muerte». Lo reventaron con granadas, Los escasos supervivientes, como Levi, fueron secuestrados. Su mujer, Elinav, murió sin que él lo supiera. Su hijo, de tres años, ha permanecido este tiempo bajo el cuidado de sus abuelos.
Ohan Ben Ami, el tercero de los excautivos, tiene 56 años y es padre de tres hijas. Fue secuestrado en su casa de Be'eri junto con su esposa, Raaz, que fue liberada durante el primer canje de rehenes por presos palestinos en noviembre de 2023.
Antes de ser recogidos por la Cruz Roja, Hamás ha obligado a las tres víctimas a visionar un vídeo de las ruinas de Gaza. Tras la entrega, han sido trasladados posteriormente a un centro militar en la zona fronteriza de Re'im, como paso previo a su llegada a los hospitales de Ichilov y Sheba, en el centro de Israel, donde aguardaban sus familiares.
El canje se produce en las postrimerías de la primera fase del acuerdo de alto el fuego y justo después de que el presidente de EE UU anunciara su plan de rehabilitación de la Franja, que implicaría trasladar a los palestinos a otros países, para crear una especie de "Riviera en Oriente Medio". Pero Gaza, en cualquier caso, fue hoy lo menos parecido posible a un lugar privilegiado de vacaciones. La sociedad israelí se quedó entre sorprendida y espantada por el "cruel" ceremonial de Hamás. Después de 15 meses de cautiverio en una Franja cercada por tierra, mar y aire, aparecieron demacrados, cansados y llevados por los milicianos para poder llegar al escenario montado para el momento de la liberación. El Foro de las Familias, que una vez más concentró a cientos de personas en la 'plaza de los rehenes' de Tel Aviv, declaró que las imágenes se "hacen eco de fotografías de sobrevivientes del Holocausto y sirven como un recordatorio adicional del peor fracaso en la historia del Estado y la necesidad de investigarlo a fondo".
Los allegados consideraron urgente conseguir la libertad de los restantes cautivos que siguen en manos de Hamás; unas 65 personas, aunque el Gobierno considera que un número indeterminado de ellas ha fallecido. "Las imágenes perturbadoras de la liberación de Ohad, Eli y Or son otra prueba cruda y dolorosa que no deja lugar a dudas: ¡No hay tiempo que perder con los rehenes!", manifestaron en un comunicado. El Gobierno liberó a los 183 presos palestinos establecidos como parte del trato y envió tropas a Cisjordania para impedir las manifestaciones de júbilo. Se trata del quinto intercambio desde que fuera decretado el alto el fuego. La Oficina de Prisioneros Palestinos dijo que, entre ellos, 18 reclusos cumplían cadena perpetua y 54 tenían sentencias de larga duración. Pero también el Ejecutivo advirtió que tomará medidas por las condiciones en que han sido liberados los últimos cautivos. "Debido a la dura condición de los tres rehenes y las reiteradas violaciones de los grupos terroristas de Hamás, el primer ministro ha ordenado que Israel no pase por alto esto y tome las medidas necesarias", expresa un comunicado de la oficina de Benjamín Netanyahu, que no ha especificado el tipo de represalias que pudiera adoptar el Ejecutivo. Según el acuerdo de alto el fuego, el ejército debería retirarse mañana de varias zonas de la Franja para facilitar el movimiento de los gazatíes.