Crecen las presiones sobre Carlos III para despojar de todo a Andrés y dejarlo en la calle
Ocupa sin pagar una mansión de 30 habitaciones con su ex mujer en Windsor y el príncipe Guillermo plantea incluso el exilio
El príncipe Andrés.
Se redobla la ofensiva en Gran Bretaña contra el prícipe Andrés. El príncipe Andrés ha residido durante 20 años en Royal Lodge, una mansión de 30 habitaciones en la finca del castillo de Windsor, a unos 40 km de Londres, sin pagar alquiler, según revela este martes 'The Times', que obtuvo una copia del contrato de arrendamiento.
El acuerdo, del que publica extractos, estipula que el alquiler es de "un grano de pimienta (si se exige)" al año desde 2003, si bien se sabe que inicialmente el príncipe pagó un millón de libras (1,17 millones de euros) en concepto de arrendamiento y al menos 7,5 millones (8,78 millones de euros) en reformas realizadas en 2005.
Según 'The Times', el contrato con Crown Estate, la entidad que gestiona las propiedades de la Corona británica en beneficio del contribuyente, le otorga el derecho a residir en la propiedad hasta 2078.
El contrato también establece que la gestora tendría que pagarle alrededor de 558.000 libras (653.000 euros) si decide rescindirlo, por sus renovaciones iniciales, y esto se le adeudaría hasta 2028.
El periódico señala que estas cifran plantean cuestiones sobre la situación financiera de Andrés, a quien el rey Carlos III cortó su asignación anual de un millón de libras, lo que le deja como único ingreso declarado una pensión naval de 20.000 libras (23.400 euros) al año.
De acuerdo con el diario, el soberano ha intentado persuadir a su hermano para que se mude a Frogmore Cottage, una propiedad más modesta dentro del cordón de seguridad de Windsor, que anteriormente fue ocupada por los duques de Sussex, Enrique y Meghan.
El príncipe Andrés, que se retiró de la vida pública en 2019, renunció el pasado viernes al uso de todos sus títulos a raíz del escándalo por sus conexiones con el fallecido pederasta convicto estadounidense Jeffrey Epstein.
La presión sobre el segundo hijo de Isabel II ha aumentado con la publicación este martes del libro póstumo de Virginia Giuffre, 'Nobody's Girl: A Memoir of Surviving Abuse and Fighting for Justice' (Chica de nadie: memorias de una superviviente de abusos y de su lucha por la justicia), quien lo acusó de abuso sexual cuando era menor de edad y con la que alcanzó un acuerdo extrajudicial millonario en 2022.
Algunos diputados británicos pidieron también ayer al Gobierno y al organismo Crown Estate que expliquen los términos del arrendamiento y sus ventajas financieras.
Varios diputados británicos elevaron este lunes la presión sobre el príncipe Andrés al pedir una ley que permita al Parlamento retirarle su ducado, que conserva pese a haber renunciado el viernes al uso del título, tras su implicación en polémicas y las acusaciones de presunto abuso sexual de Virginia Giuffre.
La diputada laborista Rachael Maskell pidió al Gobierno que respalde una proposición de ley que daría competencias a la Cámara de los Comunes (baja) para revocar formalmente títulos, al margen de lo que decida la familia real.
"Cada vez que el asunto resurge (en alusión al caso de Giuffre), debe de ser muy traumático para las víctimas y supervivientes, así que es importante que se resuelva de una vez por todas", dijo a 'The Guardian'.
Su colega Nadia Whittome añadió que "debería darse por hecho que el Estado pueda retirar los títulos de Andrew Mountbatten-Windsor, en lugar de permitir que se esconda tras una renuncia voluntaria y declaraciones ambiguas que culpan a sus denunciantes".
En el diario 'The Daily Telegraph', el portavoz en los Comunes del Partido Nacional Escocés (SNP), Stephen Flynn, afirmó que "no hay justificación posible para que el Gobierno no actúe de inmediato" para impulsar la legislación pertinente.
No obstante, la ministra de Educación, Bridget Phillipson, indicó este lunes que el Ejecutivo laborista está satisfecho con las medidas tomadas por el rey Carlos III, que forzó a su hermano a renunciar públicamente a esos privilegios.
"No es una cuestión del Gobierno. Lo que la familia real ha hecho hasta ahora es lo correcto", declaró la ministra a Sky News.
"Nos guiaremos por la familia real en este asunto, y me imagino que la familia real querría que el Parlamento siguiera dedicando su tiempo a nuestro programa legislativo, pero seguiremos la orientación del monarca", agregó.
El hermano del rey Carlos III anunció el viernes en un comunicado que renunciaba a emplear sus títulos y honores reales para evitar que las acusaciones que versan sobre él "distraigan" del trabajo de la familia real británica, aunque reiteró su inocencia.
Entre los títulos que deja se encuentran el de duque de York y el de miembro de la llamada Orden de la Jarretera, si bien retiene el de príncipe, que recibió de nacimiento al ser el tercer hijo de la fallecida reina Isabel II y que en principio solo el soberano podría anular.
Su exmujer, Sarah Ferguson, tampoco seguirá utilizando el trato de duquesa de York, pero sus hijas, Beatriz y Eugenia, mantendrán el título de princesas.
El hasta ahora duque de York se vio involucrado en los últimos años en numerosas polémicas por su relación con el pederasta convicto estadounidense Jeffrey Epstein, que murió en 2019 en prisión, y con un presunto espía chino.
Pero las acusaciones más graves son su presunto abuso sexual de Giuffre cuanto ésta tenía 17 años y estaba coaccionada por Epstein y su colaboradora Ghislaine Maxwell, condenada en Estados Unidos por tráfico sexual de menores.
La publicación este martes, con extractos previos en la prensa, de un libro póstumo de la víctima, que se suicidó el pasado abril con 41 años, volvieron a poner en el punto de mira a Andrés, que en 2019 ya se retiró de la vida pública y perdió el tratamiento de alteza real a raíz de este caso.
Tras las revelaciones en varios medios, la Policía de Londres (Met, en inglés) confirmó el domingo que investiga además la posibilidad de que el príncipe recurriera en 2011 a sus contactos en el cuerpo para hurgar en el pasado de Giuffre.
El tabloide 'Mail on Sunday', que publicó hace años la polémica foto del príncipe con la joven en una vivienda de Londres, aseguró que Andrés pidió en 2011 a un guardaespaldas de su servicio de protección oficial que investigara a la estadounidense, después de proporcionarle la fecha de nacimiento y el número de la seguridad social.
En sus memorias 'Nobody's Girl: A Memoir of Surviving Abuse and Fighting for Justice', que se publica mañana en el Reino Unido, Virginia Giuffre relata cómo fue captada por Epstein, influyente financiero, y Maxwell, heredera británica, y traficada entre la élite política y social.
La asociación británica de republicanos exigió este martes la detención del príncipe Andrés y denunció un presunto encubrimiento de sus actividades por parte de la familia real, en medio del escándalo por sus vínculos con el pederasta convicto estadounidense Jeffrey Epstein y las acusaciones de abuso sexual de Virginia Giuffre.
Graham Smith, consejero delegado de la organización Republic, que defiende la abolición de la monarquía y la instauración de una república en el Reino Unido, declaró a EFE que "el príncipe Andrés debe ser detenido e interrogado bajo advertencia policial".
"Afronta múltiples acusaciones, por delitos sexuales, corrupción en cargos públicos y tentativa de corrupción de un policía", apuntó.
Smith pidió también "una investigación más amplia sobre la familia real por dos décadas de intentos de encubrir y proteger a Andrés".
"Es imperativo determinar quién sabía qué, cuándo y cómo, y si se ejerció presión sobre otros para mantenerlo todo en secreto", subrayó.
La Policía británica entra en escena en la caída sin fin del todavía príncipe Andrés
Después de renunciar a casi todos sus títulos, la caída en desgracia del príncipe Andrés no ha tocado aún fondo tras conocerse este domingo que el hermano del rey Carlos III del Reino Unido trató supuestamente de usar a la Policía para difamar y silenciar a Virginia Giuffre, su presunta víctima de abuso sexual.
Las polémicas que han azotado desde hace años al ya exduque de York culminaron el pasado viernes en un inesperado comunicado de su puño y letra en el que decía que, para no dañar a su familia, renunciaba a sus títulos y honores reales, aunque se asume que quien le obligó a dar el paso es el propio monarca, al que piden ahora que lo despoje incluso de su condición de príncipe.
En plena tormenta por el anuncio, varios medios británicos divulgaron hoy que Andrés buscó información personal de Giuffre, después de que ésta le acusara de obligarla a tener sexo cuando era menor y había caído en las redes del magnate estadounidense y pedófilo convicto Jeffrey Epstein, muerto en prisión en 2019.
La Policía Metropolitana de Londres (Met, en inglés) informó de que examina "activamente" la posibilidad de que el príncipe recurrió al cuerpo para hurgar en el pasado de Giuffre, quien se suicidó el pasado abril con 41 años de edad.
"Estamos al tanto de las informaciones de los medios de comunicación y estamos investigando activamente las acusaciones realizadas", declaró la MET en un comunicado.
El tabloide 'Mail on Sunday', que ya publicó hace años la polémica foto del príncipe con Giuffre en una casa de Londres, aseguró que Andrés pidió en 2011 a un agente de la MET y guardaespaldas de su servicio de protección oficial que investigara a la estadounidense, después de proporcionarle la fecha de nacimiento y el número de la seguridad social.
También el 'The Sunday Telegraph' informó de que el hermano del rey trató de "sacar los trapos sucios" de Giuffre "escarbando" en su vida privada para lanzar contra ella una campaña de difamación.
Andrés, según el 'Mail', llegó a enviar un correo electrónico al entonces subsecretario de prensa la reina Isabel II para comunicarle que había pedido información a su guardaespaldas y que, al parecer, Virginia tenía antecedentes penales en EE.UU., lo cual niega su familia.
El fin del príncipe, ostracismo y posible exilio
Por su parte, 'The Sunday Times' reveló ayer que el príncipe Guillermo, heredero al trono británico, "no está satisfecho" con la decisión adoptada por su tío y que quiere medidas más contundentes, entre las que se incluye que no asista a su futura coronación como rey y a otros actos privados o públicos de la familia real.
Durante todo el fin de semana han surgido voces, como la de la familia de Virginia, que piden al soberano le retire los títulos que aún mantiene, como el de príncipe, y otros privilegios, como residir en el Royal Lodge, ubicado en los terrenos del castillo de Windsor (a las afueras de Londres).
Andrés sigue siendo príncipe porque este título se concede automáticamente por nacimiento y solo puede ser revocado por una orden del rey, motivo por el que el Gobierno británico explicó hoy que esta cuestión solo atañe a la casa real.
El ministro de Energía, Ed Miliband, avanzó a la cadena Sky News que el Ejecutivo "se dejará guiar" por el "palacio y la familia real".
"Esto solo se aplacará si abandona el Royal Lodge, se exilia en el extranjero con su exmujer (Sarah Ferguson) y, básicamente, se le quitan todos los honores, incluido el de príncipe Andrés", propuso hoy a Sky News el historiador Andrew Lownie, autor del libro 'Entitled: The Rise and Fall of the House of York' (Privilegiado: auge y caída de la Casa de York).
Desde Eduardo VIII (1936), el rey que abdicó por amor y flirteó con el Nazismo, no ha habido un miembro de los Windsor tan tóxico y peligroso para la propia supervivencia de la monarquía británica como Andrés, el hijo predilecto de la difunta Isabel II.
Un nuevo libro aviva el escándalo
Por ello, Carlos III llevaba ya tiempo deseando alejarlo lo más posible de la familia y la vida pública, siguiendo los pasos de su propia madre cuando le despojó en 2022 de todos sus títulos militares y patrocinios.
Dos años antes, el príncipe había protagonizado una desastrosa entrevista en la BBC en la que quiso, sin éxito, desvincularse de Epstein y de las acusaciones de abusos sexuales de Giuffre.
Posteriormente, en febrero de 2022, llegó a un acuerdo extrajudicial millonario con ella, sin admitir ninguna responsabilidad.
Pese a su defenestración, Andrés siguió aprovechando su alto perfil aristocrático para hacer negocios internacionales o cultivar amistades peligrosas con un espía chino para, al parecer, obtener beneficios económicos.
En extractos de un libro póstumo difundidos el pasado jueves en 'The Guardian', Giuffre relata encuentros con el príncipe en Londres, Nueva York y la isla privada de Epstein en las Islas Vírgenes, cuando era menor de edad y coaccionada por el magnate y su colaboradora Ghislaine Maxwell, condenada por tráfico sexual en Estados Unidos.
Se esperan asimismo más detalles perjudiciales para Andrés cuando se publique este martes 'Nobody's Girl: A Memoir of Surviving Abuse and Fighting for Justice' (Chica de nadie: Memorias de sobrevivir al abuso y luchar por la justicia), coescrito por Giuffre con Amy Wallace.