Putin exhibe poder nuclear horas después de que Trump suspendiera su cumbre
Dirige unas maniobras con arma atómica y lanza una oleada de drones sobre Ucrania
Putin, durante una visita al Cosmódromo Vostochny.
Mientras la diplomacia da un paso adelante y otro hacia atrás en busca del fin de la guerra en Ucrania, Rusia exhibe músculo atómico. Tan solo horas después de que Donald Trump anunciara la suspensión sin fecha de la reunión que iba a tener con el presidente ruso en Budapest, una ofensiva con drones cayó sobre varias ciudades ucranianas, dejó sin luz parte de Kiev y afectó en Járkov a una guardería. Unos 50 niños tuvieron que ser rescatados a hombros por los bomberos. En el distrito afectado murió una persona. En ese contexto, el jefe del Kremlin, Vladimir Putin, envió este miércoles un mensaje a los aliados de Kiev. El jefe del Kremlin dirigió unas maniobras por tierra, mar y aire de sus fuerzas nucleares. «Rutinarios. Son ejercicios rutinarios", dijo. Pero activó así el miedo atómico justo en el momento en que la negociación con Estados Unidos se ha enfriado y sobre Moscú pueden caer más sanciones.
El canal del Kremlin fue el encargado de difundir las imágenes de las maniobras. A Putin le acompañaban el ministro de Defensa, Andrei Beloúsov, y el jefe del Estado Mayor, Valeri Guerásimov. Las tropas armadas rusas llevaban dos años sin escenificar su potencia nuclear. Lanzaron un misil balístico intercontinental Yar (12.000 kilómetros de alcance) desde el cosmódromo de Plesetsk, situado 800 kilómetros al norte de Moscú. El objetivo estaba a 6.000 kilómetros, en un polígono de Kura, en la península de Kamchatka. Además, el submarino nuclear Briansk disparó un misil balístico Sineva desde el mar de Barents y varios bombarderos Tu-95C probaron la potencia de sus misiles crucero. Por tierra, mar y aire.
Mientras Putin ensayaba su fuerza atómica, el ejército ruso lanzaba una oleada de drones sobre varias ciudades de Ucrania. Los proyectiles afectaron a varias centrales eléctricas -el invierno llama a las puertas y hace falta calefacción- y mataron a seis personas. Parte de Kiev se quedó a oscuras y en Járkov las bombas dañaron un edificio que alberga una guardería. La alarma fue inmediata. Los bomberos rescataron a 50 niños. "Pequeñas palmas se aferran a los hombros de quienes los sacan y protegen", describió el gobernador de la provincia de Járkov, Oleg Sinegubov. Cargó contra Rusia: "No tiene principios ni reglas. Sólo destrucción y muerte". Según la Fiscalía, las fuerzas rusas utilizaron dos drones de fabricación iraní.
"El carnicero del Kremlin" Las imágenes de los niños rebotaron de inmediato en medios y redes sociales. Generaron una ola de indignación. "Tras otra noche de ataques mortales en Ucrania, los drones del Kremlin han atacado esta mañana una guardería. Hay que poner fin a esta crueldad sin límites. Alto el fuego", escribió Jean-Noël Barrot, ministro de Asuntos Exteriores francés, en X. Su homóloga letona, Baiba Braze, elevó el tono contra el presidente ruso: "Misiles, bombas, drones: esa es la respuesta del carnicero del Kremlin a la propuesta de paz y alto el fuego del presidente Trump en Ucrania. La tregua y la congelación del frente cuentan con el apoyo de Europa y del mundo entero, excepto de Rusia".
El Gobierno ucraniano constata que Moscú responde con el incremento de ataques a cada paso diplomático dirigido hacia el final de la guerra. El máximo dirigente de Kiev, Volodímir Zelenski, insiste en aumentar la "presión" militar y económica sobre Rusia para obligar a Putin a sentarse de verdad en una mesa de negociación.
Los analistas ucranianos creen que Trump comienza a hartarse de la táctica dilatoria del presidente ruso, que acepta ir a una reunión tras otra sin hacer luego concesiones. Y todo para, según Kiev, evitar que Estados Unidos entregue armamento de largo alcance -misiles Tomahawk- a su enemigo y, a la vez, para evitar más sanciones que afecten a su maltrecha economía. "Rusia está haciendo todo lo posible para evitar la vía diplomática", denuncia Zelenski.
Todo sigue en pie
Pese a que la Casa Blanca dio marcha atrás el martes y anunció la suspensión de la cumbre en Budapest entre Donald Trump y Vladimir Putin para negociar el fin de la guerra en Ucrania, el Gobierno ruso insistió este miércoles en que continúan los preparativos para esa reunión en la capital de Hungría. El presidente de EE UU dijo que no quería "perder el tiempo", pero el viceministro de Relaciones Exteriores ruso Serguéi Riabkov, afirma ahora que no hay ningún "obstáculo importante" para celebrar la cita.