Diario de León

Estados Unidos saca a Corina Machado de Venezuela en barco por la ruta de Curazao

No pudo llegar a tiempo a la ceremonia para recibir el premio Nobel de la Paz

La hija de María Corina recibió el premio en nombre de su madre.

La hija de María Corina recibió el premio en nombre de su madre.STIAN LYSBERG SOLUM NORWAY OUTP

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Agencias
Madrid

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Durante los 16 meses que lleva en la clandestinidad, María Corina Machado ha besado el teléfono cada vez que hablaba o recibía un mensaje de su familia. En su ausencia, su hija Ana Corina ha recogido este miércoles en Oslo el Premio Nobel de la Paz que el Instituto sueco ha otorgado a la líder de la oposición venezolana «por su incansable labor en la promoción de los derechos democráticos del pueblo de Venezuela y por su lucha para lograr una transición pacífica y justa de la dictadura a la democracia». Por enfrentarse al chavismo de Hugo Chávez y, ahora, del régimen de Nicolás Maduro. Había dos sillas, la que ocupaba la hija y otra vacía, la de la madre que faltaba y a la que podrá abrazar en unas horas. Los asistentes, emocionados como Ana Corina, contuvieron el aliento cuando comenzó a leer el discurso redactado por la premiada, que no pudo llegar a tiempo. Según el periódico The Walt Street Journal, salió de Venezuela el martes en barco hacia la isla de Curazao, situada a 80 kilómetros de la costa, a través de una peligrosa ruta muy utilizada por los refugiados. «Ha hecho todo lo posible para asistir a la ceremonia. Un viaje en una situación de extremo peligro», informó la organización. Aun así, su mensaje sí estuvo en la capital noruega. «Venezuela volverá a respirar», auguró. «Este premio tiene un significado profundo: le recuerda al mundo que la democracia es esencial para la paz». Una fotografía de María Corina Machado presidía la sala del Ayuntamiento de la capital noruega donde se celebró la ceremonia, presidida por los reyes del país nórdico, Harald V y Sonia. La política conservadora, de 58 años, no estaba. Había conseguido salir de Venezuela, pero no iba a llegar a tiempo. «Estaré en Oslo», comunicó a última hora a los organizadores. «Mi madre nunca rompe una promesa. Y por eso, con toda la alegría de mi corazón, puedo decirles que en sólo unas horas podremos abrazarla aquí», declaró su hija, que, con el discurso de la premiada en la mano, compartió y dedicó el Nobel de la Paz:»A nuestros presos políticos, a los perseguidos, a sus familias y a todos los que defienden los derechos humanos». A ellos, recordó, «pertenece este día y pertenece el futuro». «Mi madre quiere vivir en una Venezuela libre. No renunciará a ese objetivo. Por eso, todos sabemos que regresará a su país muy pronto», subrayó Ana Corina en declaraciones previas. El fiscal general del régimen chavista, Tarek William Saab, ya ha adelantado que declarará «prófuga» a Machado, ya que está acusada de conspiración y terrorismo. La oposición reivindica, con las actas electorales en la mano, el triunfo en los comicios de 2024 en los que Maduro se autoproclamó presidente.

"Mi madre nunca rompe una promesa y por eso puedo decirles que en unas horas podremos abrazarla aquí"

"He venido a contarles una historia"

«He venido a contarles un historia», leyó Ana Corina en el inicio del discurso de su madre. «La historia de un pueblo y su larga marcha hacia la libertad». La líder opositora recordó en sus líneas que Venezuela tuvo la democracia «más estable» de Latinoamérica, pero que «debilitó» cuando la riqueza del petróleo se concentró «en manos del Estado». «Eso —añadió— generó incentivos perversos y el dio al poder gubernamental un control inmenso sobre la sociedad, que terminó traduciéndose en privilegios, clientelismo y corrupción». A juicio de Corina Machado, «la riqueza petrolera no se usó para liberar sino para someter». Y para dar paso a un «saqueo histórico». «Nos empujaron al exilio» En su mensaje, además de los problemas económicos, destacó que el chavismo dividió al país. «Fue un método calculado para quebrarnos por dentro. Se propuso dividirnos: por nuestras ideas, por raza, por origen, por la forma de vida. Quisieron que los venezolanos desconfiáramos unos de otros, que nos calláramos, que nos viéramos como enemigos. Nos asfixiaron, nos encarcelaron, nos mataron, nos empujaron al exilio». Cerca de siete millones de ciudadanos se han visto obligados a dejar el país. Esa herida, como recalcó Machado en su discurso sigue sangrando. «Muchos abuelos me confesaron que su mayor miedo era morir sin conocer a sus nietos que vivían en el exterior. Niñas, con voces demasiado tenues para tanto dolor, me pedían que trajera de vuelta a sus madres y hermanos. Nuestro dolor se unió en un solo latido: traer a nuestros hijos de regreso a casa», se impuso como misión cuando caiga Maduro. Entre los asistentes a la ceremonia de Oslo estaba la madre, los hijos y Edmundo González Urrutia.
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