Los chilenos dan un giro histórico y eligen a Kast, un ultra hijo de un nazi
El líder del Partido Republicano se impone por 17 puntos a Jeannette Jara, que sufre la gran derrota. Le llaman 'Doctor Miedo' por su bagaje pinochetista y de extrema derecha

José Antonio Kast saluda a su salida del Palacio de la Moneda ayer, Santiago de Chile.
El ultraderechista José Antonio Kast arrasó el domingo en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales chilenas. Desde el final de la dictadura, el país latinoamericano no ponía el poder en manos de un líder de extrema derecha. Con el escrutinio prácticamente cerrado, Kast obtuvo una ventaja de diecisiete puntos y dos millones de votos respecto a la izquierdista Jeannette Jara. El resultado confirma la tendencia hacia el conservadurismo en América, algunos de cuyos mandatarios, como el argentino Javier Milei, se han apresurado a felicitar al veterano ultracatólico chileno por su victoria. Aunque los pronósticos le eran muy favorables, pocos esperaban que Kast llegase a convertirse en el presidente más votado en la historia del país.
Ambos candidatos compitieron por suceder al progresista Boric en La Moneda, en una segunda vuelta histórica, marcada por una participación electoral sin precedentes en Chile debido a la implementación del voto obligatorio para todo el censo. Más de 15,7 millones de personas fueron convocadas a las urnas, de las que alrededor de 400.000 pidieron ser excluidas con el correspondiente justificante. La alta participación favoreció a Kast a la hora de amasar su elevado número de papeletas.
El exdiputado de 59 años, casado y padre de nueve hijos, obtuvo el 58,17% de las papeletas frente al 41,83% de la exministra de izquierdas, lo que en cifras supone una cosecha de 7,2 millones de votos. Según la comisión electoral, se impuso en todas las regiones y en 341 comunas, incluido el distrito del hasta ahora presidente, Gabriel Boric. Ganó bastiones de izquierda como Valparaíso y la Región Metropolitana, que alberga la capital, y arrasó en las zonas mineras del norte y agrícolas del sur. Jara, en cambio, solo pudo vencer en 35 y firmó la peor derrota de la izquierda desde 1990.
José Antonio Kast Ristnació en Santiago de Chile un 18 de enero, precisamente el mismo día que vieron la luz personajes tan dispares como Santiago Carrillo, José Luis Perales, Pep Guardiola e Isabel Allende. Pero nada qué ver. A Kast, uno de sus adversarios lo llamó «Doctor Miedo» hace unos años por su apellido, su pasado y sus ideas políticas totalmente abrazadas a la ultraderecha. Él es uno de los diez hijos de una pareja de alemanes que llegó al país sudamericano después de la II Guerra Mundial. Su padre, Miguel Kast Schindele, abrió un negocio de embutidos al sur de Santiago. Antes de emigrar formó parte de la Wermacht, las Fuerzas Armadas unificadas de la Alemania nazi. Kast siempre ha asegurado que su progenitor fue reclutado a la fuerza, aunque algunos historiadores e investigadores lo han puesto en duda. Ese origen pesa, y más si en algún momento de tu vida política te has alineado o defendido algunas decisiones de la dictadura de Augusto Pinochet y has declarado que el tirano facilitó una «transición a la democracia».
El presidente electo puede decir, no obstante, que a la tercera ha sido la vencida. En 2017 se presentó a las elecciones y las perdió con Sebastián Piñera, el candidato de la derecha tradicional. En 2021 la derrota fue ante Gabriel Boric, de la izquierda progresista. Entre las dos citas con las urnas, fundó en 2019 el Partido Republicano. Le animaron gentes que, como él, decidieron abandonar la derechista Unión Demócrata Independiente, en la que había militado 16 años, porque era demasiado «correcta políticamente». También tuvo el apoyo de distintos líderes ultras, que percibieron en él una potente determinación política mientras peleaba por la presidencia de Chile en 2017. Su plataforma ha recibido diversos calificativos: populista, de extrema derecha y pinochetista. Pero ahí Kast comenzó a tomar aire. El Partido Republicano ha contribuido en gran medida a la polarización de la política nacional chilena hacia los extremos. En un país como Chile, que anda con deseos de enterrar el horroroso pasado vivido entre 1973 y 1990, al nuevo jefe de Estado se le ha recordado mucho su pasado y el de su familia.
De joven, firmó a favor de la continuidad del régimen durante el plebiscito de 1988. Su programa electoral se ha basado siempre en la defensa de los valores tradicionales sin importarle, por ejemplo, los esfuerzos de los chilenos para conseguir el cambio de la Constitución de Pinochet.
Su programa electoral se ha basado siempre en la defensa de los valores tradicionales sin importarle, por ejemplo, los esfuerzos de los chilenos para conseguir el cambio de la Constitución de Pinochet. Tampoco faltó quien en 2021 le recordó que uno de sus hermanos, Miguel, fue ministro destacado y también presidente del Banco Central durante el régimen dictatorial.
La misión de Bolsonaro José Antonio Kast confiesa ser admirador del mandatario estadounidense, Donald Trump. Al expresidente brasileño Jair Bolsonaro le mostró también sus simpatías en 2018, en una carta en la que destacaba cómo "la misión que lideras no es solo vital para Brasil, sino para toda Latinoamérica" ante la "rearticulación" del "comunismo y el socialismo". Su política de seguridad quiere basarse además en la del presidente salvadoreño Nayib Bukele. "Necesitamos más Bukele y menos Boric", manifestó el exdiputado hace unos días, enfervorizando a miles de seguidores que exigían mano dura contra la delincuencia, sobre todo la extranjera.
La cercanía motivacional con Trump es tan potente que incluso ha incorporado en sus discursos algunas de las frases contundentes del líder norteamericano. Uno de sus últimos mítines lo celebró el candidato chileno en Viña del Mar con una mampara de cristal antibalas protegiéndole, muy similar a la utilizada por el presidente estadounidense tras ser víctima de un atentado en su propia campaña electoral. Kast le escribió la frase "un nuevo triunfo de la libertad y el sentido común" cuando el magnate y líder republicano llegó a la Casa Blanca. "Vamos a cerrar las fronteras. Le vamos a exigir a esas 300.000 personas que entraron de manera irregular que dejen nuestra patria". "Y si no lo hacen voluntariamente, los vamos a buscar", ha amenazado Kast con unas palabras que podrían haber surgido tranquilamente del Despacho Oval. En 2021 se mostró partidario de abrir zanjas y colocar rejas en la frontera para frenar la entrada de extranjeros en situación irregular, a quienes asocia con la delincuencia.
La etiqueta de 'Doctor Miedo' le viene de discursos como éste, y de programas donde ha rechazado el derecho al aborto y la píldora, renegado del matrimonio igualitario y apostado por las armas. Posee un revólver "de cinco tiros" y quiere proporcionar más "potencia de fuego" a la Policía. En un partido que se define como la nueva derecha, Kast plantea una opción política que, según asegura, está determinada "a recuperar la lucha cultural, ideológica y programática para volver al camino de la verdadera dignidad humana y el desarrollo". Casado con la abogada María Pía Adriasola, padre de nueve hijos y profundamente católico, el nuevo líder chileno observa en la protección de la familia su principal prioridad personal y política. No ve bien el divorcio. Y, sin embargo, a pesar de todo, se considera un demócrata, alejado del verbo y el postureo radical y abrupto de otros personajes representativos de la ultraderecha. Quienes le conocen dicen que hay un Kast ideólogo y otro institucional. Que es un individuo sosegado y más pragmático de lo que aparenta. Que le gusta llegar a acuerdos. Amable, pero controlador "absoluto de todo" lo que sucede dentro de su partido. Y que su programa electoral se ha suavizado mucho. En la primera rueda de prensa como presidente en funciones, ha avisado a los chilenos de que "se sorprenderán" con su forma de gobernar.
El presidente electo compareció en una rueda de prensa nada más conocerse los resultados y conversar por teléfono con Boric, que le trasladó su felicitación. Con indisimulada alegría, el líder conservador llamó a la unidad y la colaboración de todas las fuerzas para sacar adelante un país cuyas finanzas "no están bien". "Aquí no ganó una persona, no ganó un partido. Aquí ganó Chile y ganó la esperanza de vivir sin miedo", afirmó también en alusión a la seguridad, que junto a la economía ha sido el gran pilar de su campaña.
El 63% de los ciudadanos considera que la criminalidad es el principal problema de Chile, pese a que sus tasas de violencia están bastante por debajo de otros países del entorno, con seis homicidios por cada 100.000 habitantes. Pero sí es cierto que los delitos han crecido alrededor de un 30% entre 2022 y 2024, lo que ha sembrado un temor palpable a salir de noche o caminar por algunos barrios, sobre todo del norte del país, donde se registran más incidentes armados o relacionados con drogas. El 87% de la sociedad cree que la delincuencia ha escalado de manera notable y el Instituto Gallup situaba este 2025 a Chile como el sexto país de la región en el que la población posee una mayor sensación de inseguridad. Precisamente, en vísperas de las elecciones, la izquierda reconocía no haber sabido gestionar mejor este problema.
"Un cambio real"
"En Chile tiene que quedar claro que cuando se cumplen las normas, el Estado también tiene que cumplir. No solamente los ciudadanos tienen que cumplir, también el Estado lo tiene que hacer. Y en esto hay que ser también muy claro, muy preciso: vamos a restablecer la ley en todas las regiones, sin excepciones, sin privilegios", ha prometido el presidente electo en su primer discurso.
"Chile va a tener un cambio real", ha añadido Kast, quien ha pedido "colaboración" a todas las fuerzas del país para que realicen sus aportaciones al futuro Ejecutivo. "Diálogo sentido común, altura de miras. Eso es lo que le pedimos a nuestra oposición", ha señalado, tras elogiar a su directa rival, Jeannette Jara, por su "coraje". "Asumió un desafío muy difícil y se la jugó en su estilo hasta el final. Como les digo, un Gobierno no se construye solo con los partidarios, la oposición es importante".
El líder derechista ha descrito un horizonte complicado para una nación afectada por la crisis económica y un profundo proceso de fragilización de la clase media. Kast ha prometido resultados, pero también ha advertido a los ciudadanos que "no nos pidan milagros. Pídannos energía, pídannos consecuencias, pídannos valentía, pídannos firmeza, pídanos grandeza para unir al país. Yo voy a ser el presidente de todos los chilenos, sin exclusión", ha enfatizado antes de subrayar que "aquí no hay soluciones mágicas, no cambia de un día para otro. Las cosas pueden ir mejorando no empeorando", aunque "vamos a tener un año duro, muy duro, porque las finanzas no están bien", ha recordado mientras anunciaba que serán necesarias "mucha entrega y muchas renuncias para todos".
El líder del Partido Republicano ha sumado en total más de 7,2 millones de papeletas frente a los 5,2 millones de su rival, y obtiene así la segunda victoria presidencial más amplia desde el retorno de la democracia. La primera fue la de la progresista Michelle Bachelet sobre la conservadora Evelyn Matthei en 2013, por 24,3 puntos de ventaja, aunque con un número inferior de votos. Abogado, padre de nueve hijos y ferviente católico, será el primer dirigente identificado con el pinochetismo (en el plebiscito de 1988 hizo campaña a favor de la continuidad del general) que llega a La Moneda en democracia. Recibirá la banda presidencial el próximo 11 de marzo de manos de Boric, que anoche le felicitó en una llamada telefónica televisada por su "triunfo claro" y le manifestó su disposición "para colaborar con los destinos de la patria". El exdiputado ultraconservador le agradeció desde su despacho las felicitaciones, se mostró interesado en "contar con sus opiniones" y manifestó su deseo de que la transición sea "muy ordenada y respetuosa". Así parecen apuntarlo tanto las declaraciones de Boric como las de la candidata progresista, Jeannette Jara, que reconoció a través de las redes sociales su derrota y reveló que ya había llamado al ganador para felicitarle y "desearle éxito por el bien de Chile". "La democracia habló alto y fuerte", admitió.
Libertad y propiedad privada
En la primera vuelta, celebrada el pasado 17 de noviembre, la candidata comunista fue la que se alzó con más fuerza y recogió el 26,8%, frente al 23,9% que cosechó Kast. Aun así, el ultra conservador ya se postulaba como el favorito para alcanzar este domingo la presidencia, pues junto a los otros tres candidatos de derechas -Parisi, Kaiser, Matthei- lograron sumar el 69,9% de las papeletas, vaticinando en la segunda vuelta un ganador de su misma ideología.
El abogado ha utilizado en su campaña un fuerte discurso de 'orden y seguridad' en el que abordaba contundentes medidas antimigratorias, así como en favor de la seguridad ciudadana, el tema clave de estas elecciones. Para el 63% de los chilenos, esta es la mayor preocupación -aunque el país sigue siendo uno de los más seguros de América Latina, motivo por el que reciben buena parte de su inmigración-. Kast, que en sus anteriores intentos para llegar al Palacio de la Moneda arremetió contra el aborto y los derechos LGTBI+, en esta ocasión se desprendió de los temas más controvertidos y basó su estrategia tanto en la migración y la seguridad como en su posición alternativa al Ejecutivo actual.
Los primeros en felicitar a Kast en el ámbito internacional fueron el argentino Javier Milei y el líder de Vox, Santiago Abascal, quien señaló que el ganador de las elecciones tiene lo que Chile "necesita para abrir una nueva etapa de esperanza, orden y futuro". Por su parte, Milei destacó que la victoria del ultraconservador chileno representa "un paso más para la defensa de la vida, la libertad y la propiedad privada", y la posibilidad de firmar una alianza contra el "yugo opresor del socialismo del siglo XXI". También los máximos mandatarios de Paraguay, Ecuador y Bolivia trasladaron sus felicitaciones al presidente electo chileno. Mientras tanto, la Casa Blanca avisó de que "Estados Unidos espera colaborar con su Administración para fortalecer la seguridad regional y revitalizar nuestra relación comercial", según un mensaje del secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio.