Bengalas en botellas de champán es el origen más verosímil del incendio en el bar suizo en Crans Montana
Las autoridades dijeron este viernes que los heridos en el incendio son 119

Homenaje a las víctimas de la tragedia en Crans-Montana.
"La discoteca entera se incendió en unos segundos", relató un testigo. "Mi hijo no está por ningún lado", repetía una madre desesperada. "Nadie sabe dónde está". La celebración de Nochevieja en Crans-Montana, una lujosa estación suiza de esquí, transformó este paraíso alpino en un infierno. Según ha confirmado este viernes el ministro de Exteriores italiano, Antonio Tajani, la cifra de fallecidos se ha elevado a los 47.
Hasta el día de Año Nuevo, las cifras oficiales indicaban 40 víctimas mortales por un voraz incendio registrado en un establecimiento de ocio repleto de un público juvenil. Asimismo, el trágico suceso ha dejado al menos 119 heridos, muchos con quemaduras "graves". Ante la magnitud de la tragedia y la saturación de los hospitales más cercanos, fue necesario trasladar a algunas víctimas a centros sanitarios de otros cantones. La Policía descarta por ahora la hipótesis de un atentado terrorista. Al parecer, el fuego se desencadenó cuando alguien colocó bengalas o velas sobre botellas de champán.
El siniestro, de carácter muy violento según las primeras investigaciones, tuvo lugar sobre la una y media de la madrugada en Le Constellation, un popular establecimiento de esta estación de esquí situada en los Alpes Suizos que reúne habitualmente a turistas y jóvenes del país helvético. Considerado por muchos como "el mejor lugar para celebrar la Nochevieja", se estima que el local estaba ocupado por unas 200 personas en el momento en que se desataron las llamas. Entre ellos, ciudadanos de "muchas nacionalidades", según fuentes oficiales. La estación, en el cantón de Valais, se encuentra a unos 135 kilómetros de Zurich y unas dos horas en coche de Berna, la capital del país, y es frecuentada especialmente por visitantes británicos, italianos (hay al menos 15 heridos de esta nacionalidad) y franceses.
El bar Constellation es propiedad de una pareja francesa y está dirigido a un público joven. Tiene capacidad para 300 personas en el interior y 40 en la terraza. Algunos testigos aseguraron que el fuego se originó en el sótano antes de extenderse a la planta superior y que pudo ser provocado por una bengala encendida sobre el cuello de una botella de champán. Al parecer, una joven la portaba mientras era llevada a hombros. La chispa inicial prendió en los adornos de la cubierta de la discoteca y el incendio se extendió por la sala. "Todo el techo de madera estaba en llamas y el fuego se propagó a toda velocidad. Ocurrió en segundos. Salimos corriendo, gritando y llorando", declaró una clienta al canal de noticias francés BFM.
"Pánico total"
Las primeras imágenes difundidas por la Policía muestran mesas y sillas derribadas en la planta baja de Le Constellation, justo encima del sótano, debido a la salida apresurada de los clientes que huían del humo y las llamas. "Fue un pánico total", exclamó una joven, que relató cómo muchos trataban de huir de forma atropellada. También vio a un hombre "romper una ventana para que la gente pudiera salir" mientras decenas de personas intentaban escapar del sótano a través de una escalera tan estrecha que pudo dificultar su escape.
En la acera helada, los transeúntes horrorizados presenciaron escenas apocalípticas: numerosas víctimas se desplomaban en el exterior, gravemente heridas. "Había un hombre en el suelo convulsionando, con el pelo y las cejas completamente quemados y la piel de la cara arrancada", contó Emma, que tuvo "mucha suerte" al haber logrado salir a tiempo junto a una amiga. Otros testigos afirman haber visto a gente escapar corriendo del bar entre alaridos y con la ropa en llamas.
Stéphane Ganzer, miembro del gobierno local del Valais, señaló que el incendio no fue provocado por una explosión, tal y como se consideraba en un principio. sino por una combustión súbita que hizo que "todo el edificio se incendiara repentinamente". Las explosiones que dijeron haber escuchado varios clientes pudieron producirse a posteriori, al reventar botellas de champán y diversos elementos pirotécnicos, aunque todavía las causas se mueven en el terreno de las hipótesis.
De hecho, otra versión señala que el accidente ocurrió al estallar fuegos artificiales dentro de la sala de fiestas. "Hubo una explosión muy fuerte", manifestó un turista alojado en Crans-Montana. Según este testigo, en el local había una gran cantidad de material pirotécnico para despedir el año.
Los servicios de emergencia definen el accidente como una "gran catástrofe". "Hay muchos heridos y muchos muertos", confirmó el portavoz de la Policía, Gaetan Lathion, que no dio cifras concretas. "Estamos apenas al comienzo de nuestra investigación", añadió. Según dos medios de comunicación locales, el número de fallecidos puede ascender al menos a cuarenta personas. Fuentes policiales seguían buscando cadáveres en el sótano, completamente arrasado por las llamas.
Las labores de identificación de los cuerpos ya han comenzado. Los primeros testimonios apuntan a que algunos clientes podrían haber quedado atrapados por la falta de salidas de emergencia suficientes. El interior del local aún se está analizando y, según las autoridades, es prematuro establecer si las medidas de seguridad en el bar se cumplían.
"Una pesadilla"
La zona fue acordonada y los responsables de seguridad aplicaron un área de exclusión aérea sobre Crans-Montana. Más de 40 ambulancias, vehículos de bomberos y de las fuerzas de seguridad continuaban este jueves en el lugar. También intervinieron 13 helicópteros. Los forenses y peritos revisaban cada metro del establecimiento. El presidente del Consejo de Estado del cantón expresó sus condolencias a las familias de las víctimas y lamentó que la fiesta para dar la bienvenida a 2026 "se convirtiera en una pesadilla" que ha "costado la vida a muchas personas". El presidente de la Confederación helvética, Guy Parmelin, aseguró que este suceso constituye "una de las peores tragedias que nuestro país haya conocido".
Las discotecas y lugares de ocio juvenil acumulan un amplio historial negro. En diciembre de 1983, un incendio en el salón de baile Alcalá, en Madrid, se saldó con 78 víctimas mortales. Ya en el año 2000 murieron 309 personas en un club nocturno en China. Otro incendio provocó la muerte de 194 clientes en una discoteca de Buenos Aires (Argentina) en 2004. Más recientemente, en octubre de 2023, el fuego afectó a varias discotecas en Murcia y fallecieron 13 personas. Y en marzo de 2025 murieron 63 jóvenes en una sala de fiestas en Macedonia del Norte.