Sánchez y Trump, siete años de una tensa relación que toca fondo en Oriente Medio

Esta semana, la postura de Sánchez frente a los ataques estadounidenses e israelíes sobre Irán, y especialmente la decisión de vetar el uso de las bases de Rota y de Morón a las fuerzas armadas de los EE UU, han llevado a la relación entre ambos a su nivel más bajo

Sánchez y Trump en la cumbre de jefes de estado de la Otan en Bruselas el 11 de julio de 2018.Oliver Hoslet

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Agencias

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Osaka, 18 de junio de 2019, cumbre del G-20. Pedro Sánchez se levanta al paso de Donald Trump, ambos se saludan y, seguidamente, el presidente estadounidense, aún en mitad de su primer mandato, le hace un gesto con la mano al mandatario español, señalando a la silla situada frente al letrero 'Spain'. Un desaire que podría traducirse como un intento de ponerle en su sitio. Washington, 3 de marzo de 2026. El canciller alemán, Friedrich Merz, asiente con cara de circunstancias mientras el presidente de Estados Unidos se despacha a placer contra España desde el despacho oval de la Casa Blanca. "España está siendo un aliado terrible, vamos a cortar el comercio con ellos", amenaza Trump.

Entre ambas instantáneas han pasado siete años, un periodo de desencuentros y choques diplomáticos que solo vivieron un paréntesis durante la etapa de Joe Biden al frente del país norteamericano (2021-25). Esta semana, la postura de Sánchez frente a los ataques estadounidenses e israelíes sobre Irán, y especialmente la decisión de vetar el uso de las bases de Rota y de Morón a las fuerzas armadas de los EE UU, han llevado a la relación entre ambos a su nivel más bajo, catapultando al líder español a las primeras páginas de medios de todo el mundo y agitando la relación entre la Unión Europea y su socio transatlántico preferente. "Es inaceptable que aquellos líderes usen la guerra para ocultar sus fracasos y llenar los bolsillos de unos pocos, los de siempre", respondió el presidente del Gobierno, en velado ataque a Trump durante su declaración institucional del pasado miércoles. "Tenemos muchos ganadores, pero España es una perdedora", replicó Trump, al día siguiente, en una conversación con The New York Post.

La cuestión militarista es, sin duda, la que más roces ha provocado entre los dos mandatarios. Casi como una obsesión, cada vez que Trump defiende su propuesta de elevar al 5% del PIB el gasto en defensa de los socios de la OTAN, acaba dedicando alguna 'perla' a España. En junio de 2025, el magnate republicano arremetió contra Sánchez por el presupuesto defensivo desde su avión presidencial, el Air Force One. "España es un problema, la OTAN está teniendo un problema con ellos, y eso es muy injusto para el resto de los socios", aseveró antes de llegar a La Haya, donde se iba a celebrar la cumbre de la Alianza.

Allí, amenazó con doblar a España los aranceles que ya tenía pensado imponer a la UE después de que Sánchez defendiera plantarse en el 2,1% al considerar que con esta cantidad podía hacer frente a los compromisos adquiridos con la OTAN. "Es el único país que no va a pagar la cantidad completa. Quieren quedarse en el 2%, creo que es terrible", arremetió Trump en otro ataque de ira dirigido a Madrid.

En octubre, y después de que el Gobierno reiterara por activa y por pasiva su negativa a elevar el gasto militar al 5% del PIB -"para ello tendríamos que eliminar las prestaciones por desempleo, enfermedad y maternidad", justificó Sánchez-, el dirigente norteamericano volvió a estallar: "España es el único (que no paga), tiene que ser castigada por eso". Amagó, incluso, con expulsar a España de la OTAN, algo que no está en su mano poder hacer.

Gaza y Palestina como Estado Tan solo cuatro días después, y en plena resaca por la tormenta, Sánchez y Trump se encontraron cara a cara en Sharm El-Sheij (Egipto), durante la firma del principio de acuerdo de paz en Gaza. Había una gran expectación ante el saludo de ambos. En el 'photocall' el dirigente socialista estrechó la mano, entre sonrisas recíprocas, al republicano sin aparente estridencia. Eso sí, el presidente español se resistió al gesto recurrente de Trump de llevar el apretón hacia sí. A su terreno.

Además del gasto militar, las diferencias diplomáticas también han causado fricciones. Trump considera que la postura de Sánchez sobre Palestina, especialmente su reconocimiento como Estado, debilita la posición de Occidente y fortalece a grupos terroristas. "Es un premio para Hamás", dijo el mandatario estadounidense. O las políticas fiscales sobre los gigantes tecnológicos estadounidenses. En 2019, el proyecto del Ministerio de Hacienda por imponer la llamada 'tasa Google' -impuesto a determinados servicios digitales- causó uno de los primeros roces entre ambas administración. Duke Buchan, entonces embajador de EE UU en Madrid, llegó a pedir reunirse con María Jesús Montero para trasladarle las quejas de su jefe.

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Ese mismo año, en diciembre y durante la reunión por el 70§ aniversario de la OTAN, Sánchez y Trump mantuvieron una charla informal. Fue el momento de mayor "calma", justo antes de que la pandemia y la posterior salida del republicano de la Casa Blanca en 2021 pusieran la relación en pausa.