«España tiene un gobierno que no se hace respetar y tiene miedo"
La jurista Araceli Mangas defiende que lo ocurrido en Ceuta responde a una estrategia de presión diplomática de Marruecos y no a un fenómeno migratorio. A su juicio, el Ejecutivo español ha fracasado en la defensa de la frontera y dispone de respaldo jurídico suficiente para responder con más firmeza
Araceli Mangas en el despacho de su residencia.
La catedrática de Derecho Internacional Público Araceli Mangas sostiene que la entrada masiva de migrantes en Ceuta constituye un «ataque a la integridad territorial» que el Estado está obligado a impedir. En esta entrevista acusa al Gobierno de haber actuado con «desidia e incompetencia», responsabiliza a Marruecos de utilizar la inmigración como instrumento de presión política y defiende que el Derecho europeo ampara las devoluciones inmediatas en este tipo de situaciones.
—La entrada masiva de migrantes en Ceuta ha vuelto a poner en jaque la capacidad de respuesta de la ciudad. Desde el punto de vista jurídico ¿Estamos ante una crisis migratoria o ante una crisis de seguridad fronteriza?
—Ni las ciudades ni autoridades autonómicas están dotadas de capacidad de respuesta ante una afluencia masiva (e ilegal) de personas. En ninguna parte del mundo. Solo afecta al municipio la obligación de atender a los menores no acompañados. Aunque, claro, eso en tiempos normales, no cuando hay una invasión del territorio. Las responsables ante una afluencia masiva son las autoridades del Estado, que deben estar preparadas para prevenir, impedir y reaccionar ante semejante violación de las fronteras. Defender la seguridad y respeto a las fronteras es una competencia genuina de los gobiernos nacionales. El territorio forma parte de la identidad nacional que merece ser respetada y defendida por todos los medios. No es una crisis migratoria; no hablamos de la entrada de 100 ó 200 de golpe un día y varios días después. Primero, entraron entre 2.000 y 5.000, y a las 24 horas eran unos 50.000. Es una clara crisis de seguridad nacional. Esas imágenes son propias de situaciones de guerra o dictaduras genocidas.
—Hemos visto imágenes de miles de personas cruzando la frontera y de una tragedia humana con fallecidos. ¿Qué obligaciones tiene España en una situación de estas características?
—España, como Estado, no tiene ninguna obligación de admitir y dar cauce a esa inmigración ilegal. Hay entre 200 y 500 millones de personas en África dispuestas a entrar en Europa por España o por donde se les haga pasillo. Y la Policía y la Guardia Civil ayudó a los primeros a salir de agua, nadie fue atacado, al contrario, y les indicaron la dirección del centro de acogida. Eran casos individualizados, pero después fueron dejados a su albur en la calle. Más no tenemos que hacer. Lo siguiente, es la devolución salvo para los Mena hasta contactar con los padres. ¿Se ha preguntado usted por las obligaciones de Marruecos con su gente? Varios millones de marroquíes quieren dejar su país ¿Quién los hace huir o les echa de su patria?
—¿Dónde termina la obligación humanitaria y dónde empieza el derecho del Estado a proteger sus fronteras?
—España no tiene específicas ni generales obligaciones humanitarias con la población marroquí. Marruecos es un país muy rico y muy mal gobernado por un reyezuelo y una clase política voraz que vive en la abundancia desde hace siglos sin políticas fiscales ni sociales distributivas. España debe defender sus fronteras y exigir a cualquier extranjero que quiera venir que lo haga regularmente por los puestos fronterizos habilitados. En España entran cada año un par de cientos de millones regularmente y así debe ser para todos los que quieran venir.
—¿Considera que Bruselas sigue tratando Ceuta y Melilla como un problema español en lugar de una cuestión comunitaria?
—Es que es un problema español. Si el gobierno no puede defender las fronteras que se lo diga a los españoles, en las Cortes y en la UE. Si cuando vieron llegar los veinte primeros, no reaccionó el gobierno ni en Ceuta ni desde Madrid, ¿Por qué Bruselas debe suplir la desidia e incompetencia del gobierno de España?
—Marruecos vuelve a aparecer como un actor decisivo. ¿Hasta qué punto puede interpretarse esta situación como una forma de presión diplomática?
—Lo lleva haciendo desde que el gobierno de España se arrodilló ante Marruecos reconociendo que la invasión y ocupación militar del Sahara es legal y se pueden quedar, con la previa bendición de Trump, todo ese territorio. El trumpista presidente Sánchez, sus gobiernos y sus aliados parlamentarios sabrán a cambio de qué y qué favores han recibido. ¿Por qué es gallito con Israel y se humilla ante Trump y Marruecos? Marruecos viene zarandeando a España cada vez que le interesa. Son pasos calculados para romper la integridad territorial de España.
—¿Existen instrumentos jurídicos para exigir responsabilidades a Marruecos si se demuestra una relajación deliberada del control fronterizo?
—Diversos vídeos y testigos aseguran que salieron sin dificultad a nado, miles por el espigón y otros por las puertas abiertas y con la policía marroquí mirando. Hay que reconocer que también las tropas españolas parecía que les hacían pasillo. Ni un amago por contener su despliegue por la ciudad de Ceuta. El Ministerio de Exteriores tuvo que haber llamado a consultas a la embajadora de Marruecos. Pero nadie se atreve.
—En las últimas horas se ha hablado de la actuación de las mafias y del efecto llamada derivado de determinadas resoluciones judiciales. ¿Comparte ese diagnóstico?
—Es una información trumpista total, una inmensa mentira para enmascarar la realidad de la acción gubernamental marroquí. No se entiende el pacto de sangre de la izquierda reaccionaria española con un gobierno tan vil y explotador como el de Marruecos Las mafias solo actúan cuando pueden monetizar su mediación, y lo que hemos visto es como cientos llegaban a nado, y decenas de miles tras pasear por la playa o simplemente entrando por la puerta de la valla abierta. Cada uno ha entrado por su santa voluntad, cuándo y cómo ha querido, sin cayucos ni patrones, demostrando que España tiene un gobierno que no se hace respetar y tiene miedo a hacerlo.
—El Gobierno insiste en reforzar los dispositivos policiales y militares. ¿Es suficiente una respuesta de seguridad o el problema exige una estrategia completamente distinta?
—De entrada, se ha visto ahora y en las dos anteriores invasiones por miles de personas, que las fuerzas de seguridad no tienes medios antidisturbios suficientes ni están entrenadas para estas afluencias masivas; solo podían dales palmadas de consuelo y ayuda humanitaria, y bien. Pero cuando son miles, se necesita una estrategia coordinada con las fuerzas armadas para reconquistar calle a calle y llevarlos a todos, salvo a los menores, hacia el otro lado de la valla y no tramitar ninguna petición hasta haberlos desalojado del territorio que no han respetado.
—¿Las actuales normas europeas sobre asilo e inmigración siguen siendo útiles para afrontar episodios como éste o han quedado superadas por la realidad?
Es que la gente de Marruecos, salvo casos muy particulares de persecución política bien conocidos, no sufre represión sistemática, ellos adoran ese régimen de satrapía que le explota, no son candidatos al asilo. Las normas europeas funcionan bien en el resto de España y UE, si bien España no vigila bien sus fronteras marítimas y terrestres en determinadas zonas.
—Algunos dirigentes hablan de «ataque híbrido» cuando un país utiliza los flujos migratorios como elemento de presión. ¿Comparte esa calificación?
—Sí, Marruecos no da puntada sin hilo. Lo que está claro es que el presidente Sánchez ha utilizado dos términos sorprendentes en Ceuta: que ha sido un ataque, y una violación de la integridad territorial de España. ¿Nos han atacado las mafias? ¿Se van a quedar ellos con Ceuta, luego con Melilla (Chafarinas y nuestros tres peñones), con Canarias? No nos mienta tanto, presidente, es Marruecos...
—¿Qué mensaje cree que debería trasladarse a la opinión pública?
—Ni este gobierno ni la oposición están dispuestos a tener una estrategia para evitar las invasiones humanas; a Marruecos le salió bien en el Sahara con el cobarde franquismo. Dan miedo, nuestra clase política y Marruecos. Ya lo dije hace tiempo, pobre España, bajo el síndrome de Almanzor.