Zapatero exige a Aznar que transmita a Bush el rechazo a la guerra que mostraron los españoles
El PP admite que podría sufrir un descalabro electoral a causa de Irak
El secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, exigió hoy al presidente del Gobierno, José María Aznar, que transmita a George W. Bush,
José María Aznar y Jeb Bush, hermano del presidente de EE.UU.
La respuesta ciudadana, y también de los partidos políticos, ha encontrado eco en el Gobierno del PP. Josep Piqué, ministro de Ciencia y Tecnología, admitió que la postura que mantiene España en el conflicto iraquí podría provocar «un desgaste electoral muy relevante» a los populares y pidió que no se interpreten las movilizaciones como un fracaso del Ejecutivo. El ex ministro de Exteriores admitió que el Gobierno no ha sabido explicar «adecuadamente» la situación, e incluso que se han cometido «errores de comunicación», permitiendo que «arraigasen ideas que no son ciertas, como que los inspectores tienen que ir a Irak a encontrar armas». IU coincide con este planteamiento. La formación de izquierdas considera que el rechazo a la guerra pueden contribuir a que se movilice el electorado de izquierdas que se abstuvo en anteriores elecciones. También creen que puede tener un gran efecto la imagen de unión entre Llamazares y Rodríguez Zapatero, así como la coincidencia en la manifestación de las esferas política, soci8al y cultural. Pero esa coincidencia tiene otra interpretación en el Gobierno. Piqué aseguró que «el régimen iraquí está encantado con el resultado de las manifestaciones», aunque aseguró que los ciudadanos que se movilizaron no buscaban este objetivo. Eso sí, criticó con dureza la intención de los partidos de la oposición de «manipular los nobles sentimientos de la gente». Y no fue el único miembro del Gobierno en lanzar este mensaje. La ministra de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, acusó, especialmente a Zapatero, de ser un irresponsable y de lanzar «un ataque al sistema constitucional que nos rige» por decir que el Gobierno ha perdido legitimidad. «La utilización partidaria y a corto plazo de una situación como la actual en algunos líderes, que curiosamente tienen la aspiración de presidir un Gobierno, es preocupante y sorprendente», dijo. Rodrigo Rato, vicepresidente segundo, prefirió recordar que en las manifestaciones contra la guerra del sábado «había mucha gente del PP y votaban al PP», y matizó que «era una manifestación que no organizaban exclusivamente los partidos políticos». De esta forma, Rato explicó uno de los mensajes que está intentando hacer llegar el Gobierno a los ciudadanos: que comparte su rechazo a la intervención armada en Irak y el deseo de paz.