Más de 20 muertos en una avalancha humana en una discoteca de Chicago
La policía y los bomberos retiran los cadáveres de la discoteca «Epitome»
La pesadilla comenzó en la pista de baile, donde cientos de jóvenes de color movían sus cuerpos sudorosos al ritmo de la música. «Epitome» era hasta ayer, lunes, una de las discotecas de moda de Chicago, donde nadie hubiera esperado encontrar los numerosos fallos de seguridad que desataron una mortal avalancha humana que ha causado 21 muertos y medio centenar de heridos. El primer error fue la desproporcionada reacción de los agentes de seguridad del local, que recurrieron al uso de gas pimienta u otro parecido para dispersar una simple pelea que había estallado en una de las pistas. Según la policía, esto pudo causar el pánico entre la gente que provocó la avalancha humana. El suceso ocurrió sobre las dos de la madrugada del domingo. Aproximadamente 1.500 personas se encontraban a esa hora en la discoteca, en un domingo de puente (ayer lunes fue día festivo en EE.UU.) El comandante del departamento de bomberos de Chicago, Will Knight, confirmó que en el interior del local, de dos pisos, se utilizaron gases lacrimógenos o espray de pimienta, y que una de las salidas de emergencia estaba cerrada con una cadena. Algunas, como las de la cocina, estaban también bloqueadas con bolsas de lavandería y cajas almacenadas. En la entrada principal -una pequeña puerta de cristal al pie de una estrecha escalera-, la masa se había agolpado de tal manera que se necesitaron cinco bomberos para sacar a cada persona de aquel embudo. Según el oficial de policía Ozzie Rodriguez, «al parecer hubo problemas en el interior que provocaron un caos masivo y la gente corrió hacia la salida». «Muchas de las víctimas mortales perecieron aplastadas o sufrieron asfixia», explicó. Uno de los testigos presenciales explicó que «todo el mundo empujaba». «La gente gritaba y no se podía respirar -recordó-, dos mujeres que había a mi lado murieron y también un hombre que había debajo de mí». Esta estampida es una de las más graves registradas en Estados Unidos. En diciembre de 1991, nueve jóvenes murieron en la escalera de un gimnasio de Nueva York cuando esperaban el comienzo de un partido de baloncesto de la NBA. En diciembre de 1979, once personas murieron en un concierto de The Who.