Diario de León
Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

Miles de iraquíes, especialmente los kurdos que viven próximos a la franja de exclusión trazada por la ONU, han iniciado su éxodo y huyen por carretera de las inminencia de la guerra. Los que han decidido quedarse en sus casa, aguardan densas colas y aglomeraciones alrededor de las gasolineras de Bagdad. Los cortes de las líneas telefónicas son cada vez más frecuentes y en los hoteles se ha hecho imperativo el pago por adelantado. No faltan los empleados que solicitan voluntariamente la liquidación o el anticipo del sueldo para refugiarse en sus casas. Los bienes más preciados ahora mismo en Bagdad no son objetos especialmente valiosos sino modestos útiles, de ese tipo en el que normalmente no se repara, o incluso se ignora, pero que en un momento concreto salvan la vida o por lo menos sacan de un apuro muy gordo. Y qué brete mayor hay que una guerra. La supervivencia pasa por conseguir ya bidones y contenedores de tamaño gigante vacíos, bolsas de plástico y un generador de electricidad. No está de más tampoco proveerse de rollos de cinta aislante ancha para proteger las ventanas, sacos para acaparar lo que se pueda, y una carretilla para transportar las provisiones. «Harb, harb», gritan los comerciantes. «Guerra, guerra». No hay motivo más convincente para describir el imperativo consumista que electriza estas vísperas de guerra en Bagdad.

tracking