El Ejecutivo se escuda en la seguridad nacional
Bush no desclasifica los documentos de hace 25 años y cambia la ley
Mantener al público en la ignorancia facilita la manipulación de la información, algo que suele interesar a todo gobierno enzarzado en un conflicto armado. Quizás por eso el pasado martes el presid
George W. Bush, ayer, en los jardínes de la Casa Blanca
Desde entonces se han publicado más de 1.000 millones de papeles secretos frente a los 200 millones que se publicaron en los 15 años anteriores a la directiva Clinton. El martes Bush decidió posponer durante tres años la publicación de dichos documentos para poderlos «revisar mejor» y asegurarse de que no comprometen la seguridad nacional, según declaró un funcionario del gobierno al anunciarlo. Además amplió los poderes del ejecutivo para reclasificar información ya publicada y rescribió la directiva Clinton, eliminando una la cláusula que permitía el secretismo sólo si existen «dudas sustanciales» sobre si su desclasificación afectará a la seguridad nacional. Ahora no hay posibilidad de interpretación, todo podría adquirir el estatus de «clasificado indefinidamente». Además la directiva de Bush otorga el derecho de veto a la CIA para impedir la publicación de cualquier papel, convierte la información procedente de países extranjeros en secreto de estado e impide expresamente la publicación de los que estén relacionados con «el desarrollo y uso de armas de destrucción masiva» y los planes para resolver «emergencias de seguridad nacional que pongan a la vista nuestras vulnerabilidades». Una decisión que para organizaciones como la Asociación de Científicos Americanos acentúa la arbitrariedad de los conceptos que convierten un papel en algo público o secreto.