EE UU confisca a marines y periodistas objetos y dinero robados en los saqueos
Los aliados de Alí Babá
Un iraquí charla con un marine que descansa en uno de los puestos de control establecidos en Bagdad
El saqueo de Irak que siguió a la victoria militar anglo-americana no ha sido realizado solo por ladrones iraquíes. Las autoridades de EE. UU. han confiscado en los aeropuertos de Atlanta, Boston, Washington y Londres cuadros y otros objetos robados en Irak por periodistas y marines norteamericanos cuando los iban a introducir en el país. También investigan a cinco militares por el supuesto robo de cientos de miles de dólares. El botín de guerra estaba formnado por quince cuadros, armas bañadas en oro, cuchillos ornamentales, bonos del Estado y otros objetos iraquíes. «Estos decomisos deberían servir como advertencia a cualquiera que le gustaría aprovecharse de la transición que se produce actualmente en el recién liberado Irak», declaró un representante del Gobierno estadounidense. La mayoría de las personas que intentaron introducir los objetos en EE. UU. eran periodistas que volvían de cubrir el conflicto, según las autoridades. Entre ellos se encuentra Benjamin James Johnson, que trabajaba como ingeniero para el canal de televisión Fox News. Johnson está acusado de robar doce cuadros de un palacio de Uday Huseín, hijo del depuesto líder de Irak, en los que aparece el primogénito de Sadam junto a su padre. El profesional, que fue despedido de su trabajo tras los hechos, portaba 40 bonos soberanos de Irak y dio además información a las autoridades que condujeron hasta el periodista del Boston Herald Jules Crittenden, a quien le confiscaron un cuadro y un adorno de pared. Agentes de EE. UU. descubrieron cuadros en poder de otros periodistas, aunque no dieron más detalles. También interceptaron varias armas bañadas en oro enviadas a la base militar de Fort Stewart, en Georgia, que aparentemente fueron robadas en Irak por un soldado. Ninguno de los objetos decomisados está entre las 50.000 valiosas obras de arte que desaparecieron del Museo Nacional de Irak, incluidos algunos de los escritos más antiguos del mundo y piezas de oro de hace 5.000 años. Las fuerzas armadas de EE. UU. investigan si cinco soldados suyos se apropiaron de cientos de miles de dólares. Tropas estadounidenses se toparon el lunes en Irak con varias maletas de aluminio con 600 millones de dólares en billetes de 100 en una casa vacía cerca de un palacio de Sadam Huseín. Aparentemente, los cinco soldados se llenaron los bolsillos con parte de ese botín. Mientras, el hotel de lujo Sheraton ha quedado reducido a cuatro paredes por el incendio que comenzó el 11 de abril y el saqueo continuo de los despojos que dejó el fuego: alambres, conducciones metálicas, cables, cañerías, lavabos y, como gran trofeo, la última pieza del casino, la mesa de Black Jack. Lo que fue el vestíbulo, destruido, negro y aún humeante, apenas permite imaginar el esplendor de otra época, en uno de los barrios residenciales de la ciudad. Ya no esperan taxis a la puerta, es más fácil ver carros tirados por burros diminutos a punto de cargar el botín del expolio que completará el pobre mobiliario de un chamizo o se venderá como chatarra. Quizás la misma banda que le prendió fuego, dirigida por un Alí Babá cualquiera, retira meticulosamente y clasifica por categorías todo el material reutilizable y que pueda venderse. Sin ningún tipo de precaución, la instalación de gas se fuerza a martillazos para recargar bombonas y, a pocos metros, motores bombean sin compasión los escasos litros de gasóleo que quedan en los depósitos. Basora sigue mostrando las heridas de las dos semanas de resistencia del ejército de Sadam y de dos o tres mil milicianos más a los bombardeos de las fuerzas británicas mientras en Um Qasar, los niños sortean las minas y los restos de buques hundidos para bañarse en el puerto.