El primer ministro israelí aplaza su viaje a EE. UU. y maniobra para forzar la salida de Arafat de Palestina

Una cadena de atentados suicidas pone a prueba a Mazen y Sharon

Un nuevo atentado suicida, esta vez en el sector ocupado de Jerusalén, se cobró ayer la vida de siete israelíes, además del suicida, y p

Los cuerpos de los pasajeros israelíes yacen en el interior del autobús donde un palestino se inmoló

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E. García Gascón - JERUSALÉN.
León

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El atentado ocurrió poco antes de las seis de la mañana cuando un palestino disfrazado de judío ultraortodoxo subió en un autobús urbano de la línea 6 en el asentamiento de Pisgat Zeev, justo al norte de Jerusalén oriental, y accionó la bomba. El disfraz le permitió pasar desapercibido entre el resto de los pasajeros pese a que los israelíes son muy susceptibles con toda persona extraña que sube a sus autocares. En el vehículo viajaban 25 pasajeros, incluido un grupo de soldados, y el suicida, un militante de Hamas originario de Hebrón. Como consecuencia de la explosión fallecieron siete pasajeros, de entre 44 y 68 años, y el resto resultaron heridos. Tres de las víctimas mortales eran mujeres y una era un refugiado palestino. El conductor del autobús vio cómo la explosión casi le arranca una pierna y logró salvar la vida porque un soldado, también herido, le practicó un torniquete. Éste fue el más grave de entre los cuatro atentados que cometieron militantes palestinos desde el sábado por la noche, cuando israelíes y palestinos reanudaron las negociaciones. También fue el primero que sufre Jerusalén desde noviembre de 2002. La cadena de atentados, tres de los cuales se los atribuyó Hamas, se interpretaron como un mensaje dirigido al primer ministro palestino, Abu Mazen, y a su homólogo israelí, Ariel Sharon, en el sentido de que los radicales no consideran «serias» las negociaciones en curso. El Ejército israelí continuó operando en los territorios ocupados y causó la muerte de dos palestinos incluido un adolescente. En lo que va de mes los soldados han matado a medio centenar de palestinos entre los que había varios niños. Las autoridades israelíes en seguida señalaron a Yaser Arafat como responsable de todos los atentados y reiteraron que el presidente palestino quiere hacer fracasar la labor de su primer ministro con una «alianza» que mantiene con Hamas y Yihad Islámico. Por la tarde Sharon asistió a una reunión extraordinaria del gabinete en la que se estudiaron posibles represalias. La presencia del Ejército en los territorios ocupados es continúa desde hace más de dos años pero podría intensificarse en las próximas horas, tal como acostumbra a suceder después de los atentados suicidas. La ciudad de Ramala, donde está confinado Arafat, fue sitiada y el Ejército declaró sobre la misma el toque de queda durante varias horas. Raanan Guisin, portavoz de Ariel Sharon, sugirió ayer que Israel podría aprovechar la situación que se ha creado tras los últimos atentados para deportar a Yaser Arafat. El motivo de tal medida es que considera al presidente palestino responsable de los atentados que cometen los grupos radicales. «Permítame que les recuerde la experiencia de hace un mes en Irak, lo que ocurrió cuando terminó un reinado de terror y la manera en que reaccionó el pueblo iraquí», declaró el protavoz de Sharon dando a entender que el pueblo palestino se sentiría feliz si se viera libre de Arafat. Durante la reunión extraordinaria del Gobierno israelí se pusieron de manifiesto las divergencias que existen entre los ministros acerca de cuál es la mejor manera de resolver el «problema» de Arafat. Sharon se mostró partidario de mantener a Arafat en Ramala puesto que ahí es «donde puede hacer menos daño». Frente al primer ministro israelí, el ministro de Defensa, Shaul Mofaz, manifestó que hay que aprovechar la ocasión que se presenta para expulsar al presidente palestino. Las diferencias entre los ministros del Ejecutivo hebreo se podrían resolver con una votación, pero Sharon de momento descarta esta posibilidad. Inmediatamente después del atentado de Pisgat Zeev, la oficina de Ariel Sharon anunció que el primer ministro había decidido suspender el viaje que este domingo tenía que iniciar a Estados Unidos para discutir la iniciativa de paz conocida como Hoja de Ruta. En la entrevista con el presidente George W. Bush, prevista para el martes en la Casa Blanca, Ariel Sharon iba a suscitar las 14 modificaciones que Israel considera necesarias para aceptar la iniciativa de paz. La Casa Blanca dio a entender que sería positivo que el encuentro se produjera cuanto antes. Bush quiere resolver pronto las diferencias con Sharon si bien la inflexibilidad del líder israelí puede convertir la Hoja de Ruta en papel mojado.

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