Los islamistas aprovechan la ausencia del Estado en zonas afectadas por el terremoto para ayudar a los damnificados

Una niña sobrevive en Argelia cinco días comiendo los dulces que vendía

Una niña de 13 años fue rescatada ayer con vida de entre los escombros producidos por el terremoto de hace cinco días en Bordj Mé

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Paco Soto Especial para ARGEL.
León

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La niña, que no tenía heridas muy graves, sobrevivió comiendo los dulces preparados por su madre y que ella vendía para ayudar a su familia, de escasos recursos. Durante los cinco días que permaneció atrapada, repartió cuidadosamente en raciones los pasteles. Su milagroso salvamento ha emocionado a la población que se ha precipitado para ayudarla, mientras crece la cólera de los argelinos por la «incompetencia» del Gobierno para hacer frente a sus responsabilidades. La niña no es la única superviviente cuando las autoridades argelinas direon orden de abandonar la búsqueda de enterrados por el terremoto. Una mujer también fue rescatada con vida de los escombros en Corso, otra pequeña ciudad duramente afectada por el terremoto que sacudió el pasado miércoles Argelia y que se ha salado, según el balance provisional, con 2.162 muertos y 8.965 heridos. Cinco días después del seísmo que golpeó duramente Argel y la provincia de Boumerdes -50 kilómetros al este de la capital-, los argelinos siguen expresando con la misma intensidad su cólera por la falta de medios adecuados, la mala coordinación y la incompetencia de las autoridades en las tareas de rescate de las víctimas y de desescombro y limpieza de las zonas afectadas. Mientras los equipos de socorro, argelinos y extranjeros se dejan la piel día y noche y cuentan con la ayuda desinteresada de miles de ciudadanos, el Gobierno de Abdelaziz Bouteflika pide «paciencia» a la población y asegura que hará todo lo posible para paliar rápidamente los daños del seísmo. Pero los argelinos, acostumbrados a que el régimen de Argel les tome el pelo y no cumpla con sus promesas, hace tiempo que perdieron la paciencia. El sábado pasado centenares de airados ciudadanos de Boumerdes se lo recordaron a Bouteflika, con pedradas y gritos de «poder asesino», cuando el presidente pretendían visitar a los damnificados del terremoto. También el ministro del Interior, Yazid Zerhouni, fue vapuleado el pasado viernes por un grupo de manifestantes encolerizados en la localidad de Bordj Menaïel. El descontento popular no para y la prensa acusa al régimen de «incompetente» y de hacer la vista gorda a la corrupción y a los constructores sin escrúpulos que edifican casas y edificios sin los permisos adecuados y sin respetar las normas antisísmicas que contempla la propia legislación argelina. La situación de muchos habitantes de las zonas golpeadas por el seísmo es insostenible y escandalosa. Muchos de los que han perdido sus casas no han recibido siquiera una tienda de campaña. La situación es preocupante y el Gobierno ha tenido que desplegar el Ejército y las fuerzas de seguridad para impedir el asalato de bandas de delincuentes. En los lugares donde el Estado he hecho dejación de sus responsabilidades o no actúa con eficacia, el relevo lo ha tomado el FIS, que hace llegar comida, medicamentes, mantas, alfombras y ropa de todo tipo. Muchos islamistas, que también se ocupan de enterrar a lo muertos, han venido de pueblos cercanos para ayudar a sus correligionarios locales. Los barbudos, algunos de los cuales no vacilarían ni un segundo en matar a sus conciudadanos en otras circunstancias, se han volcado en la ayuda.

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