El integrismo marroquí se nutre también de profesionales liberales que han recibido educación en Francia
Marruecos detiene a un ex juez y cuatro islamistas por los atentados
La justicia marroquí implicó ayer «directamente» a cinco militantes islamistas radicales vinculados a grupos violentos en los atentados terr
Tres de los cinco islamistas implicados por la justicia en la masacre de Casablanca prestaron declaración el lunes ante el juez instructor de la Corte de Apelación de Casablanca y pueden ser condenados a la pena de muerte por los delitos de «atentado a la seguridad interior del Estado», «constitución de una asociación criminal», y «homicidio voluntario con la intención de causar daños e invalidez permanente» a las víctimas de la matanza del 16 de mayo. Los tres procesados, dos de los cuales son los terroristas suicidas detenidos por la policía después de los atentados -otros 12 perdieron la vida- son Mohamed El Omari (alias Abu Zoubeir), de 23 años de edad y vigilante nocturno de profesión; Rachid Jalil (Abu Anas), un soldador de 27 y Yassine Lahnech (conocido con el nombre de Abu Ibrahim), que tiene 22 años y se ganaba la vida como vendedor ambulante. Los otras dos personas detenidas por la policía e implicadas por la justicia en los atentados de Casablanca son Azmiri Filali, un antiguo juez que en la actualidad ejercía de abogado y estaba vinculado a Assirat Al Moustaquim (El Recto Camino), un grupo islamista muy violento y autor de diversos asesinatos y agresiones. El segundo implicado es Ahmed Zebbar, también militante de Assirat Al Moustaquim y buscado por la policía desde diciembre de 2002 por su presunta participación en la lapidación de un ex delincuente, en el barrio de Sidi Moumen de Casablanca. Filali y Zebbar pasarán a disposición judicial en los próximos días y sobre ellos también planea la petición de pena capital. La detención de un ex juez, que ha sorprendido en algunos círculos judiciales y periodísticos, demuestra que los movimientos islamistas marroquíes, tanto los legalizados o tolerados como el Partido de la Justicia y el Desrarollo -tercera fuerza parlamentaria- y Al Adl Wal Ihssane (Justicia y Espiritualidad) del jeque Abdeslam Yassine, como los violentos y más o menos clandestinos, no sólo se nutren de los sectores sociales más desfavorecidos. La mayoría de los dirigentes del PJD y de Al Adl Wal Ihssane son profesionales liberales de las clases medias urbanas, y en muchos casos han estudiado en el extranjero y han recibido una educación francesa.