| Crónica | La incontinencia del presidente italiano |

Los patinazos del «Cavaliere»

Publicado por
Íñigo Domínguez - madrid
León

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? Berlusconi hizo caerse al suelo de la risa a Felipe González en 1994 con una de sus primeras escenas diplomáticas, cuando llegó al poder por primera vez durante seis meses. En una reunión de líderes europeos, el presidente ruso, Boris Yeltsin, planteó una discusión sobre la OSCE. Berlusconi tomó la palabra y pronunció un encendido discurso sobre la cuestión y las relaciones entre Moscú y la UE. Impresionado, Miterrand votó por dejar el asunto en sus manos. Cuando salían, Berlusconi le susurró a González: «Oye ¿me puedes explicar qué es eso de la OSCE?». Esta fue, contado por él mismo, su carta de presentación diplomática. Su vuelta a la presidencia en el 2001 le colocó de nuevo en primera línea y aún más cuando decidió desempeñar a la vez el cargo de ministro de Asuntos Exteriores. La colección de deslices se amplió considerablemente. Un mes después de llegar al poder, sembró la polémica en una cena de la cumbre de Goteborg al jactarse de haber «liberado a Italia de los comunistas». Pero su consagración llegó tras el 11 de septiembre cuando proclamó «la superioridad de la civilización occidental sobre el Islam», una reflexión que le costó meses de matizaciones. Igual que cuando en su visita a Washington se colocó al lado de Bush en la crisis de Irak para declarar esa misma semana en Moscú, junto a Putin, que Sadam no tenía armas de destrucción masiva. Quedar bien con todos, contar chistes a destiempo, desfogarse sin reparos y el compadreo como estilo de relaciones públicas han marcado su diplomacia. A Bush le daba palmadas en la espalda mientras le llamaba Georgedabliú y todos los líderes pierden sus apellidos en sus declaraciones: Tony, Gerard o Jacques pasan a formar parte de su lista de amigos, aunque ni Blair y mucho menos Schroeder o Chirac lo aprecian demasiado. Otro de sus rasgos es no rectificar jamás. Lo de ayer fue inevitable porque había todo un Parlamento europeo delante. Si no, siempre argumenta que se le ha entendido mal. Anunció a bombo y platillo que Rusia entraba en la OTAN gracias a sus gestiones. Fue la revelación de unas negociaciones reservadas, aún en curso. Yrecibió al danés Rasmussen como «el primer ministro más guapo de Europa», que se quedó perplejo mientras añadía: «Tengo que presentárselo a mi mujer». Sin embargo es la imagen de Berlusconi poniendo los cuernos a Piqué la que mejor le retrata.

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