El presidente liberiano finalizará de esta manera dos semanas de duro cerco a la capital
Taylor anuncia que se exiliará a Nigeria el próximo 11 de agosto
Los rebeldes anuncian que no dejarán las armas hasta que el regidor salga de Liberia
Las batallas han causado que muchos habitantes sufran malnutrición
El presidente de Liberia, Charles Taylor, anunció ayer que dejará el poder y saldrá del país el próximo 11 de agosto para exiliarse en Nigeria, lo que pone fin a dos semanas de incertidumbre tras el cerco de la capital liberiana por los rebeldes. El mandatario liberiano tomó la decisión después de reunirse en su residencia presidencial de Monrovia con una delegación de alto nivel de la Comunidad Económica del Estados de Africa del Oeste (Cedeao), presidida por el secretario general de la organización, Mohamed ibn Chambas. Taylor declaró a los periodistas que abandonará el poder «y una nueva persona jurará su cargo en mi lugar», informaron radios locales captadas en Freetown. «Lo más importante es que todo lo que hemos dicho respecto a dimitir y dejar el país, va a suceder», agregó. Taylor, según las mismas fuentes, no ha puesto ninguna condición a su retirada, que podría suponer el cese de las hostilidades que han costado en los últimos quince días la vida de más de mil monrovianos atrapados en el fuego cruzado, además de causar miles de heridos y centenares de miles de refugiados. La salida del poder del mandatario liberiano es un elemento clave del plan de paz para Liberia, presentado en Accra, la capital de Ghana, el pasado jueves por los catorce países que integran la Cedeao y que está fuertemente respaldado por la ONU y Estados Unidos. El jefe de estado liberiano, según establece el plan, deberá abandonar el país tras el despliegue de una fuerza de paz que está previsto que llegue a Monrovia el próximo lunes, al menos uno de los dos batallones que Nigeria aportará al contingente de la Cedeao, que suponen sólo la mitad de los 3.250 efectivos previstos. Otros cinco países de Africa Occidental, Senegal, Ghana, Togo, Benín y Malí, han comprometido el resto de las fuerzas que serán desplegadas en las próximas tres semanas. El grupo rebelde más importante, Liberianos Unidos para la Reconciliación y la Democracia (LURD), cuyas milicias asedian la capital desde el pasado 18 de julio, insisten en que «Taylor desaparezca del mapa» antes de deponer las armas. El mismo criterio es mantenido por el Movimiento para la Democracia de Liberia (LURD), segundo grupo insurgente que controla el sur de Liberia y que el lunes pasado ocupó la estratégica ciudad de Buchanan, al sur de la capital. Ambos grupos controlan en la actualidad casi un 80% del país, principalmente las regiones del norte y sur. Taylor, reconocido como «señor de la guerra», asumió el poder al triunfar en las elecciones de 1997, celebradas después de una sangrienta guerra civil lanzada siete años antes por su Frente Patriótico Nacional de Liberación. En la contienda murieron más de 200.000 personas, centenares de miles huyeron a los países vecinos y el país, entonces uno de los más prósperos de Africa del Oeste, quedó arruinado. Taylor es buscado por el Tribunal Especial para los crímenes de guerra en Sierra Leona, respaldado por la ONU, acusado de crímenes contra la humanidad y de guerra por el fuerte apoyo prestado a los rebeldes sierraleoneses.