Los rebeldes liberianos se niegan a obedecer al nuevo presidente y exigen dirigir el gobierno interino

Un rebelde apunta con su arma a un compañero en Monrovia, capital de Liberia
La guerrilla Liberianos Unidos por la Reconciliación y la Democracia (LURD) ha exigido la dirección del nuevo Gobierno interino y ha advertido de que no acatará a Moses Blah, que sustituyó el lunes a Charles Taylor en la Presidencia. Blah ha pedido a los rebeldes que depongan las armas pero los enfrentamientos continúan. Tropas gubernamentales y fuerzas rebeldes volvieron a combatir ayer al sur de Monrovia menos de 24 horas después de que Taylor, dimitiera y marchara al exilio en Nigeria. Milicianos del Movimiento para la Democracia de Liberia (MODEL) y las tropas leales al nuevo presidente liberiano, Moses Blah, quien reemplazó el lunes en el cargo a Taylor, combatieron en las cercanías de Harbel, una localidad con numerosas plantaciones de caucho situada en la carretera que une Monrovia con Buchanan, la segunda ciudad de Liberia. Portavoces del MODEL responsabilizaron al Gobierno por violar el armisticio y subrayaron que «la guerra no ha terminado». Las aseveraciones del MODEL fueron rechazadas por las nuevas autoridades de Monrovia, que acusaron a su vez a los rebeldes de haber lanzado «innecesariamente» una nueva ofensiva contra sus posiciones en el sur del país. «No hay necesidad de seguir combatiendo, ya que Taylor se ha marchado, tal como (los insurgentes) lo habían pedido», declaró a varias emisoras de radio el ministro liberiano de Defensa, Daniel Chea, quien instó a la fuerza de paz enviada a Liberia por los países de Africa occidental a que intervenga y detenga la lucha. La Comunidad Económica de Estados de Africa Occidental (CEDEAO) ha desplegado en Liberia sólo un batallón (750 efectivos) de un propuesto contingente de 3.250 soldados, la mitad de ellos nigerianos, para separar a los bandos enfrentados. La población civil, entretanto, es nuevamente la víctima de los enfrentamientos, ya que los desplazados por los combates registrados en las pasadas semanas tanto en Monrovia como en Buchanan y que habían buscado refugio en la ciudad de Harbel se encuentran una vez más en medio del fuego cruzado de las facciones en pugna. Los nuevos combates han ensombrecido las perspectivas de que la marcha de Taylor podría restaurar rápidamente la paz en Liberia, azotada por la rebelión desde 1999.