Todo sigue igual

ROBERT GHEMENT
Nada ha cambiado en Oriente Medio. Más bien, ha empeorado. Israel continúa con su política de asesinatos selectivos y, decididamente, Javier Solana no tiene mucha suerte con Ariel Sharón. El primer ministro israelí no quiso recibirle, alegando que estaba enfermo. Y nada va a cambiar, al menos de manera inmediata. Una fuente israelí hizo saber que los asesinatos selectivos reanudados con pompa (el último ayer mismo con Solana en casa) serán menos selectivos: cualquier activista reconocido podrá ser asesinado. Lo cumplió en Gaza.