Publicado por
ENRIQUE VÁZQUEZ
León

Creado:

Actualizado:

«YASER Arafat es el presidente constitucional de los palestinos (...) y boicotearle es un error que no conduce a ninguna parte»... Esto dijo ayer en el parlamento palestino su primer ministro, Abu Mazen. Una sesión parlamentaria que algunos preveían histórica o poco menos y que se saldó con el expediente de aplazar el drama: una moción de censura presentada por 15 diputados será votada... la próxima semana. Abu Mazen tiene un problema que no es sólo su escasa base social, sino que sus patrocinadores americanos e israelíes se empeñan en que se le perciba como hechura suya: la posición oficiosa, pero inequívoca, del gobierno Sharon es este despropósito: «sólo trataremos con Abu Mazen». En estas circunstancias, Israel no pareció conmoverse con el espectáculo impecablemente democrático de un parlamento elegido y a pleno rendimiento desde posiciones encontradas: impidió que un cierto número de diputados de Gaza pudiera viajar a Ramala. Se dice que John Wolf, el representante especial norteamericano en la región a cargo de vigilar la Hoja de Ruta, se quejó. Pero en privado... El discurso de Abu Mazen fue espléndido: no ocultó sus diferencias con Arafat y dijo cosas sensatas en las que siempre ha creído y pidió, con más margen, más medios: «todos los medios bajo una sola autoridad», es el lema tras el que está su deseo de tomar el control de todas las fuerzas de seguridad. Pero repitió, además del recordatorio del principio sobre el presidente Arafat, que tratará de neutralizar a las organizaciones radicales «desde el diálogo, no desde la fuerza». No habrá, pues, el golpe que Israel propone y que podría ser una guerra civil inter-palestina. Esa decisión, que parece inalterable, es uno de los pilares estratégicos de su acción como primer ministro: la otra, no confundir los principios con los medios: Abu Mazen cree que lo mejor que los palestinos pueden hacer es «desmilitarizar» la Intifada y condenó los últimos atentados, pero el miércoles repitió impávido que Israel es responsable, con su conducta, del penoso estado del proceso pacificador. Y, además, hizo algo más: recuperó a Saeb Erakat como negociador-jefe con Israel, función que ha ejercido durante años con Arafat. Erakat es un arafatiano estricto, pero un moderado estricto también. La señal enviada a Israel con la designación es clara: la discrepancia con el programa clásico de la OLP está en los procedimientos, no en los objetivos. Se intuye la reordenación del campo palestino. El sábado celebrará el parlamento una sesión ad hoc a puerta cerrada.

Cargando contenidos...