La inmunidad presidencial evita que Chirac tenga que comparecer en el juicio contra Alain Juppé
El primer gran juicio por la financiación oculta del movimiento neogaullista comenzó ayer en Nanterre (periferia de París) con la ausencia de Jacques Chirac, blindado en el palacio del Elíseo por la inmunidad presidencial. El acusado estelar es Alain Juppé, actual diputado y alcalde de Burdeos, presidente de la Unión para la Mayoría Presidencial (UMP, principal partido en el Gobierno) y ex-primer ministro francés de 1993 a 1995. A los 58 años, Juppé se juega la carrera política en un proceso en el que se expone a una pena de cinco años de prisión y, sobre todo, de inhabilitación para el desempeño de cargos públicos por el delito de disfrute ilegal de intereses. En su doble condición de secretario general del RPR (refundado luego en la UMP) y de teniente de alcalde de Chirac encargado de las finanzas del Ayuntamiento de París entre 1989 y 1995, se le acusa de haber encubierto y permitido el pago de los liberados del partido por las arcas municipales y por empresas de obras públicas a las que se concedían las contratas. En un registro en el Ayuntamiento de París, la policía halló una carta firmada por Chirac, entonces alcalde de la capital francesa, que recomendaba a los servicios municipales el ascenso de una secretaria. El texto prueba que su autor no ignoraba que la empleada trabajaba en realidad para un diputado neogaullista. Pero el juez instructor se topó con la inmunidad presidencial que convierte a Chirac en intocable mientras ejerza la jefatura del Estado, al menos hasta 2007. Más de dos millones de euros Los investigadores calculan que el sistema de empleos ficticios supuso una malversación de caudales evaluada en millón y medio de euros por parte de las constructoras y de 800.000 euros procedentes del Ayuntamiento de París. El actual alcalde, el socialista Bertand Delanoe, se ha personado como acusación particular y reclama la devolución de la última suma. Las personas empleadas de manera fraudulenta, que no han sido perseguidas, ocupaban en general funciones administrativas en el partido neogaullista. Entre ellas figuran allegados de Chirac, como Agathe Sanson, su actual agregada de prensa en el Elíseo. La Fiscalía sostiene que Juppé no podía ignorar el pago de los sueldos en un partido del que era secretario general.