El último reducto de las revueltas populares «examinará» al Ejecutivo
Los campesinos bolivianos dan a Mesa una tregua de 90 días
El nuevo presidente cierra un Gobierno de personalidades sin filiación política y de indígenas
El último gremio que aún permanecía movilizado en Bolivia, la Confederación Sindical Unica de Trabajadores Campesinos, anunció ayer una tregua de 90 días para abrir negociaciones con el nuevo gobernante, Carlos Mesa. Los campesinos del altiplano decidieron en asamblea dar un tiempo al nuevo presidente tras protagonizar una multitudinaria marcha desde El Alto, localidad aledaña a La Paz, hasta el centro de la capital administrativa. El líder de la facción de la Confederación Campesina, que reunió a unos 5.000 seguidores en la Plaza de San Francisco en La Paz, dijo que transcurrido ese plazo los campesinos se volverán a reunir para evaluar la situación y convocar nuevas protestas si es necesario. Mientras, el presidente asistió a una misa celebrada en homenaje a las víctimas y los ministros de su gabinete, todos personalidades ajenas a los partidos políticos, tomaron posesión de sus respectivos despachos ministeriales. Todavía está pendiente el nombramiento del titular del Ministerio de Hidrocarburos y Minería, cargo estratégico dado que Mesa se comprometió a revisar la ley de Hidrocarburos y de quien dependerá también la exportación de gas. Mesa incluyó, como había prometido al asumir el poder del país más pobre de América del Sur, a representantes indígenas en el Ejecutivo.