La oposición pide el inmediato regreso de las tropas españolas en Irak y PNV e IU exigen a Trillo que presente su dimisión
Los servicios secretos españoles pierden en una emboscada a casi todos sus espías en Irak
Los siete agentes viajaban sin protección ni blindaje por una carretera peligrosa
Un joven iraquí pisa uno de los cadáveres
Siete agentes del Centro Nacional de Inteligencia, el servicio secreto español, murieron ayer por la tarde al ser emboscado el convoy en el que viajaban en las proximidades de la localidad iraquí de Lutaifiyah, a unos treinta kilómetros al sur de Bagdad. Junto a ellos viajaba un octavo miembro del servicio secreto, José Manuel Sánchez Riera, que logró sobrevivir al ataque con apenas algunas magulladuras. Un ataque que el Gobierno no dudó de calificar de terrorista. Con este atentado, el CNI pierde a la mayoría de sus efectivos desplegados en territorio iraquí. Los ocho agentes habían pasado la mañana en Bagdad preparando el relevo: cuatro de ellos, recién llegados al país, recibían las últimas instrucciones de sus cuatro compañeros, que en breve volverían a España. Dentro de ese proceso de sustitución, los ocho emprendieron a media mañana viaje hacia Diwaniyah, sede de la brigada española Plus Ultra, donde debían reconocer el terreno, localizar algunos contactos y revisar las condiciones de seguridad y protección de los miembros de la unidad militar. Los agentes, vestidos de paisano, viajaron en dos vehículos todoterreno de color blanco -sin distintivo externo alguno y sin blindaje de protección- a lo largo de la carretera que une la capital con la localidad de Al Hillah. La zona está bajo control de las fuerzas estadounidenses de ocupación. Algunos testigos aseguraron que los vehículos de los agentes españoles eran seguidos por dos o tres automóviles. El ministro de Defensa se limitó a informar de que la expedición fue atacada por un número no precisado de personas sin identificar, que emplearon en su ataque lanzagranadas RPG-7 -de uso habitual entre la resistencia iraquí- y fusiles Kalasnikov. Las granadas alcanzaron de lleno a los vehículos, que quedaron ardiendo sobre la carretera. Defensa carece aún de datos que permitan determinar si los agentes murieron en ese momento o tiroteados después, cuando los asaltantes abrieron fuego con sus armas de asalto. El tiroteo se prolongó durante una media hora. Zapatero guarda luto Gobierno, PP y la oposición mostraron su más rotunda condena al atentado. Todos ellos mostraron su solidaridad con las familias de las víctimas en este «día de luto para todo el país». Pero IU y PNV pidieron la dimisión del ministro de Defensa, Federico Trillo, así como el regreso de las tropas españoles desplegadas en Irak y la inmediata comparecencia del presidente del Gobierno. CiU, que consideró «ilógico» que el Ejecutivo se replantee la presencia de tropas, recordó a los populares su responsabilidad. Zapatero, que condenó sin paliativos el ataque y manifestó su «solidaridad plena» con las Fuerzas Armadas, aparcó las críticas. «Es conocida mi posición sobre el conflicto de Irak, pero es un día de luto, dolor, cercanía y solidaridad con las familias y las personas que están cumpliendo con su deber al servicio de nuestro país», dijo.