Masacre con un camión de explosivos
La detención de Sadam no ha roto el ciclo de violencia en Irak, y ayer la explosión de un camión cargado con explosivos acabó con la vida de al menos nueve personas en un barrio de Bagdad. Mithat Ghanem Abás, de 35 años esperaba a un autobús para ir a su trabajo en un cruce de carreteras cuando un camión-cisterna amarillo estalló delante de él, en una enorme explosión que se escuchó a varios kilómetros a la redonda. «Todos vimos como se acercaba a gran velocidad un camión amarillo que no paró al pasar el cruce, y explotó pocos metros más adelante», dijo Abás. Se trata de un enorme cruce en una zona abierta donde las calles son carreteras de cuatro carriles, con edificios bajos y bastante alejados a su alrededor, en los que se encuentran principalmente talleres. Aunque Estados Unidos ha negado que se trate de un atentado y sostiene de momento la tesis de un accidente, el camión se dirigía hacia un cuartel de policía a unos 150 metros de distancia de donde se registró la explosión, que a su vez hizo que el vehículo saltara por los aires varias decenas de metros más adelante. Esa misma comisaría de policía ya fue atacada con explosivos hace varias semanas. Soldados estadounidenses en todoterrenos cerraron el cruce para detonar de manera controlada una granada de mano que encontraron en la mitad de la carretera y donde se encontraban desperdigados trozos de metal de color. Otra granada estaba en la acera.