Sólo saldrán a la calle los que no hayan asesinado, abjuren del Sadam y no saquearan Bagdad

Bush libera a cientos de detenidos para reconciliarse con los iraquíes

EE.?UU. mantiene a más de 12.000 personas en campos de confinamiento por todo el país

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Javier Martín - bagdad
León

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El jefe de la Administración Provisional de la Coalición en Irak, Paul Bremer, anunció ayer que en las próximas 24 horas se iniciará un programa que prevé la liberación de cientos de iraquíes retenidos en campos de confinamiento desde el comienzo de la guerra. La medida de gracia coincide con la conmemoración, el próximo viernes, del noveno mes de las entrada de las tropas norteamericanas en Bagdad. Bremer, que se presentó ante la prensa acompañado por el actual presidente de turno del Consejo de Gobierno Provisional iraquí, Adnan Pachachi, subrayó que el programa tiene como meta favorecer la reconciliación iraquí e impulsar el proceso de traspaso de poder. El representante de la Casa Blanca en Irak subrayó, sin embargo, que para que los detenidos sean puestos en libertad deben cumplir tres requisitos fundamentales. Primero: no tener las manos manchadas de sangre y no haber cometido delitos graves contra las fuerzas de ocupación o el pueblo iraquí. Segundo: firmar un documento en el que se comprometen a renunciar y condenar la violencia y el terrorismo en Irak y no haber pertenecido al organigrama del partido Baaz. Y tercero: conseguir que un jefe de tribu u otra persona con algún tipo de poder se comprometa con las fuerzas de ocupación para responsabilizarse de los actos del liberado y facilitar su captura si vuelve a ser reclamado. De todos los detenidos, 506 personas cumplen, según los americanos, estas condiciones. No hay ninguna mujer y 28 son adolescentes. El programa no distingue etnias o religiones. Sin embargo sí discrimina por razones de nacionalidad, ya que no será liberado ninguno de los 300 ciudadanos de otros países, en su mayoría árabes, detenidos en Irak. Tampoco los iraquíes detenidos por delitos comunes o por los actos de robo y pillaje tras la caída de Bagdad. El asunto sobre los prisioneros retenidos por el Ejército de Estados Unidos en Irak es uno de los temas más espinosos de la postguerra ya que militares y políticos guardan un riguroso silencio roto a cuentagotas. Las autoridades de ocupación reconocen que mantienen bajo arresto a más de 12.000 personas en campos de confinamiento desperdigados por todo el país. Sin embargo, asociaciones de defensa de los Derechos Humanos elevan a 20.000 el número y denuncian que muchos son retenidos e interrogados durante meses sin que se les imputen cargos. Además, tres oficiales norteamericanos han sido detenidos acusados de torturar a detenidos. Las autoridades estadounidenses señalaron que estos militares responderán ante un tribunal militar y reconocieron que varios más han pedido ser licenciados sin honores para no ser juzgados. «No es cuestión de que nos peguen o no. Utilizan otros métodos de tortura. Torturas psicológicas como largos interrogatorios, música muy alta, comida escasa, dificultades para aliviar las necesidades fisiológicas», dijo Ahmed Mahmud, un que ha salido de la cárcel,

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