Sadr llama a los iraquíes a la rebelión contra los ocupantes mientras suníes y chiíes paran Bagdad en una huelga general
La batalla de Faluya convence a EE. UU. de que debe traspasar el poder sin dilación
Un hombre abandona Faluya con su hijo de dos años heridos en los enfrentamientos
La batalla de Faluya parece haber minado definitivamente la confianza entre el pueblo iraquí y Estados Unidos, desconfianza que se extiende a los colaboracionistas iraquíes. Además, los combates para retomar el control de la ciudad y la extensión de la revuleta por todo el país han convencido a Estados Unidos de la necesidad de traspasar el poder a los iraquíes sin dilación. El administrador civil de Estados Unidos en Irak, Paul Bremer, insistió ayer en que su Gobierno entregará el control del país a los iraquíes el 30 de junio, ni un día después, pese a que aumentan las peticiones de un atraso de esa fecha y de un incremento de las tropas. «Si no cumplimos la promesa, pondremos en riesgo más fuerzas estadounidenses», dijo Bremer desde Bagdad. Bremer respondía así en nombre del Gobierno de Bush a las críticas entre congresistas y senadores nortemaricanos que consideran inconveniente dejar el país en medio de lo que se considera ya una nueva guerra por el control de Irak. Poco después de entrar en vigor el alto el fuego, dos marines resultaron heridos por atacantes camuflados y un iraquí murió en un combate callejero en Faluya. Por la tarde, una relativa calma mezclada con una fuerte tensión reinaba en la ciudad. Las grandes calles de la urbe estaban desiertas, aunque algunos hombres armados se desplazaban por las calles laterales. Sólo se oían de vez en cuando disparos de los francotiradores de los marines emboscados y de la guerrilla. Mientras la Coalición buscaba una solución política, unas 5.000 familias huyeron de los combates hacia el desierto. La Cruz Roja ha tenido que movilizar sobre el terreno a un equipo especial para ayudar a estos desplazados, que vagan por mitad del desierto huyendo de lo que consideran que serña la «batalla final» para la toma de Faluya. El clérigo radical Moqtada Sáder no estuvo presente ayer en las celebraciones que la comunidad chií ha llevado a cabo en Kerbala en honor al imán Husein, nieto de Mahoma, muerto en el siglo VII y que se encuentra enterrado en esta ciudad santa del chiísmo, pero si dejó un mensaje a la muchedumbre. Partidarios de Sáder, que se encuentra atrincherado en la ciudad de Nayaf, hicieron un llamamiento en un comunicado hecho público en los alrededores del mausoleo del venerado imán para que todos los iraquíes se unieran a su milicia ( Ejército del Mahdí ) para liberar a Irak de la ocupación de la coalición. «El Ejército del Medí (que cuenta con unos 10.000 efectivos) apoya al pueblo oprimido que lucha por sus derechos y sus instituciones sagradas y os va a liberar de la ocupación», indicaron los seguidores del joven clérigo en nombre de Sáder. «Únanse, mis hermanos, y que comience la (lucha de) liberación», afirmó el líder radical.Las calles de Bagdad, donde los embotellamientos son una habituales, se encontraban hoy prácticamente desiertas, después de que suníes y chiies se unieran a una huelga general en la ciudad. Pese a la tregua en Faluya, los combates prosiguieron un día más en el resto del país.