| Crónica | La guerra de los rehenes |
Secuestros a granel
Un grupo de iraquíes pasa ante los restos de un convoy americano atacado en Faluya
?s la unificación de Irak por el caos. Nos queda por saber si la oleada de secuestros cesará por la intervención de las autoridades religiosas (el secuestro está prohibido en el islam) o si seguirá adelante para estremecer aun más el paisaje iraquí. O si se demuestra que no obtienen nada con el chantaje y se cansan. Los secuestros «económicos» eran moneda corriente en Irak. Los más ricos se atrincheraban en sus casas para evitar secuestros y rescates en medio del aumento de la delincuencia. Alquilaban agentes privados de seguridad, cambiaban de itinerario etc... Estados Unidos debía, entre otras cosas, haber previsto que los saqueos que siguieron a la toma de Bagdad animarían a los bandidos, como ocurrió... Fomentaron el caos. Fama en poco tiempo Nos encontramos en plena zarabanda de rehenes, los raptan, los sueltan, los matan. Han entrado en el macabro juego todos los grupos y grupúsculos extremistas. Es una forma de hacerse famosos en poco tiempo. La Brigada de los Ángeles Exterminadores del Infiel comunica que... Les basta con una cámara de video casero, dos esbirros, un móvil, o internet. La nueva tecnología ayuda a los secuestradores que chalanean con la administración del suspense mientras deshojan la margarita: los matamos, no los matamos... James Joyce se refería a la pesadilla de la historia, que no cesa.La misma pesadilla que se vivió en la embajada de EE.?UU. en Teherán. De vez en cuando los pasdaranes de Jomeini nos convocaban para una rueda de prensa en el jardín con algún rehén aterrorizado: el vivo ejemplo del sadismo. Se habla, por un lado, de vietnamización, por otro de libalización. Los secuestros (que han llegado a la cuarentena, de doce nacionalidades) corresponden al modelo de Beirut de finales de los 80 y comienzos de los 90.Vuelven los encapuchados, los videos, la angustia de los secuestrados y sus familiares, sus mensajes entrecortados. Se graba el horror, el cuchillo sobre la garganta. ¿Por qué ahora llega in crescendo la técnica del secuestro, justo cuando se recrudecen combates y emboscadas y Estados Unidos arrasa Faluya? Porque resulta barato y fácil, porque provoca emociones inmediatas. El secuestro representa una vuelta más de tuerca, porque se pueden tomar con relativa comodidad toda clases de rehenes, desde soldados estadounidenses, agentes de seguridad disfrazados de contratistas, como el desgraciado italiano que fue asesinado, gentes de ONG, periodistas, diplomáticos. Una gama muy amplia y muy efectiva que provoca un cortocircuito social y pone en danza a todos los grupos representados en Irak. En medio del pánico, permite a Osama Ben Laden llegar al colmo del narcisismo criminal: ofrecer una tregua a las naciones cristianas. En el abismo Cosas veredes, Mio Cid: una encuesta italiana de ayer mismo muestra que más del 50 por ciento de los votantes de izquierda se muestran partidarios de no retirar las tropas. Eso es algo que han logrado a pulso los islamistas apocalípticos. Como estamos en Oriente, junto al desastre convive algún asomo de negociación. Los ulemas se multiplican para arreglar las cosas entre bastidores, justo cuando se ha llegado al borde del abismo.