El programa armamentista estaba mucho más debilitado cuando empezó la guerra que cuando los inspectores se fueron
Sadam no tenía armas ni planes para fabricarlas y era un enemigo débil
Bush el lunes, durante un mitin en Mansfield, Ohio
Irak no tenía armas de destrucción masiva ni planes para fabricarlas y suponía una amenaza decreciente cuando Estados Unidos invadió ese país en el 2003 según el informe oficial definitivo que se presentó ante el Senado estadounidense. El informe final de Charles Duelfer, jefe del grupo estadounidense de inspectores de armas en Irak, tiene poco más de mil páginas y parece debilitar los argumentos que esgrimió el Gobierno de Estados Unidos para invadir el país árabe en marzo del año pasado. Una de las conclusiones del informe, cuyos detalles adelantó ayer el diario The Washington Post , es que el Gobierno del depuesto presidente iraquí Sadam Huseín tenía intenciones de producir armas no convencionales pero carecía de los medios para hacerlo, con lo que no podía representar una amenaza para los países vecinos. Fuentes oficiales indicaron que Sadam se vio frustrado porque no pudo esquivar las sanciones de Naciones Unidas que le impedían adquirir los materiales necesarios. El informe detalla los esfuerzos de Sadam por dificultar la labor de los inspectores de armas y a la vez preservar la capacidad de amasar un arsenal de armamento de destrucción masiva. El programa armamentista de Huseín estaba mucho más debilitado en el 2003, cuando comenzó la invasión de Estados Unidos, que en 1998, cuando los inspectores de armas abandonaron ese país. Esos expertos internacionales «aún no han encontrado nada», afirma el informe. Nada de amenazas Estados Unidos invadió Irak con el argumento de que Huseín poseía y ocultaba armas de destrucción masiva. Al no encontrarlas, el gobierno de Washington ahora arguye que «el mundo está mejor sin Sadam Huseín en el poder» y que Irak va camino de la reconstrucción y la democratización. La oposición demócrata siempre ha dicho que la guerra en Irak desvió la atención y los recursos necesarios para combatir el terrorismo y que, en todo caso, «tener intenciones» no equivale a «la creciente amenaza» que describía el gobierno estadounidense. La presentación del informe ante el Comité de Defensa del Senado estadounidense se produce en momentos en que la Casa Blanca está a la defensiva por las críticas del candidato presidencial demócrata John Kerry a la invasión de Irak y su desempeño en la etapa de posguerra.