Diario de León

EE.UU. bombardea una boda cuando atacaba un refugio de Al Qaida

Londres confirma la decapitación del rehén británico en Irak La guerra de Irak decide las legislativas en Australia

La familia de Bigley acusa a Blair de tener «las manos manchadas de sangre»

Imagen de Bigley distribuida por Al Qaida el pasado 18 de septiembre

Imagen de Bigley distribuida por Al Qaida el pasado 18 de septiembre

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Mónica Garriga - efe | londres sidney

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El ministro británico de Asuntos Exteriores, Jack Straw, confirmó ayer oficialmente el asesinato en Irak del ingeniero Kenneth Bigley, de 62 años, por sus secuestradores. En una declaración ante la prensa poco después de expresar sus condolencias a la familia de su compatriota, Straw calificó su decapitación de «acto inhumano». Straw afirmó que el Gobierno había hecho todo lo que estaba en su poder para lograr la liberación del rehén, secuestrado el 16 de septiembre en Bagdad. Las primeras noticias las daba la agencia de noticias Reuters. Uno de sus periodistas había podido visualizar el vídeo, que fue remitido, en formato CD, a la televisión Abu Dhabi. Este canal dijo tener el vídeo pero que no lo iba a emitir por respeto a la familia y a los telespectadores. En la cinta se ve a Bigley vestido cono un mono naranja, similar al utilizado por otros ejecutados, sentado delante de seis periodistas encapuchados. La grabación muestra como es decapitado con un cuchillo. El ingeniero británico se suma a la siniestra lista de más de una treintena de rehenes extranjeros asesinados por sus captores en Irak. El primer ministro británico, Tony Blair, expresó su «total repulsa» no sólo por la «barbarie» de la decapitación en Irak del ingeniero Kenneth Bigley sino también por «el modo en que jugaron con la situación durante las pasadas semanas». Un hermano del ingeniero acusó ayer al primer ministro británico, Tony Blair, de «tener sangre en las manos». Paul Bigley, que reside en Amsterdam y se ha mostrado siempre muy crítico con el Gobierno laborista, al que ha acusado de no haber hecho lo suficiente para salvar a su hermano, pidió también el fin de la guerra de Irak, que calificó de «ilegal». Bombardeo en Faluya Al menos once personas murieron y otras 18 resultaron heridas en el enésimo bombardeo de EE.UU. contra supuestas posiciones terroristas en la ciudad rebelde de Faluya, informaron fuentes médicas. La noticia emergió en los medios de comunicación después de una noche de violencia en la ciudad rebelde de Faluya, una mañana de protestas en contra de EE.UU. en la barriada bagdadí de mayoría Chií de Ciudad al-Sadr durante el entierro de dos jóvenes abatidos por disparos de la aviación estadounidense Ali Faiz, médico en el hospital general de Faluya, a unos cincuenta kilómetros al oeste de Bagdad, aseguró que «la mayoría de las víctimas eran civiles que participaban en la celebración de una boda». El galeno precisó que entre las víctimas figuran nueve mujeres y niñas, con edades entre cinco y cincuenta años. El jeque Ibrahim Ahmed al Raui, que trabaja en una asociación islámica destinada a prestar primeros auxilios en Faluya, detalló, por su parte que el ataque estadounidense tuvo como blanco una vivienda del barrio Nuab al Dubat, y que el novio falleció en el bombardeo. En un comunicado divulgado ayer el mando militar estadounidense confirmó los ataques pero indicó que sus aviones de combate dispararon contra «un refugio seguro» de fieles la prófugo jordano Abu Musab al-Zarqawi, a quien se considera la principal amenaza terrorista en Irak. «Las fuerzas multinacionales alcanzaron una casa segura de Abu Musab al-Zarqawi en el noroeste de Faluya. Informes creíbles de los servicios secretos indicaron que a esa hora líderes de Al-Zarqawi celebraban una reunión», justificó el comunicado. Los incontables sondeos sobre las elecciones generales de Australia de hoy vaticinan que serán posiblemente las más reñidas de la historia del país, sin que ningún analista se atreva a predecir quién ganará. Además, de su resultado dependerá si este gran aliado de EE. UU. sigue o no comprometido militarmente en Irak. El veterano primer ministro John Howard y el laborista Mark Latham se disputan los votos del 9% de indecisos, cuyas papeletas podrían ser las de la victoria. Los diferentes sondeos mantienen una diferencia de dos o tres puntos entre ambos candidatos. Afianzando la alianza entre Washington y Canberra, Howard fue uno de los primeros que apoyaron la invasión de Irak. Dos mil soldados fueron enviados al país árabe a pesar de que el 75% de la población se oponía a la guerra. Hoy Australia sólo tiene 850 hombres allí, pero no parece que la controversia haya amainado. Howard promete que los militares se quedarán «hasta que hayan cumplido con su trabajo», mientras Latham asegura que las retirará antes de Navidad. La derrota de Howard sería para Bush la segunda de un aliado, tras la caída de Aznar. La economía, el otro tema Mantener una economía sana ha sido el otro gran tema de la campaña. Howard y Latham han prometido al electorado mantener el superávit del presupuesto nacional y no aumentar los tipos de interés, medidas especialmente dirigidas a la clase media, muchos de cuyos integrantes son propietarios de viviendas con hipotecas. Los conservadores han tildado a Latham de gobernante incom-petente y le han restregado su fracaso financiero como alcalde del suburbio de Liverpool, en el oeste de Sidney, en los 90. El laborista ha contraatacado acusando al conservador de respaldar políticas poco consideradas contra la inmigración asiática. Y es que Howard se ha asegurado los votos del partido ultraconservador La Familia Primero, además del apoyo expreso de Pauline Hanson, ex líder de la xenófoba Una Nación.

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