Ruido de cuchillos en la institución, que se desangra recién abierta la legislatura
Roma alega que la UE está dominada por «maricones» en defensa de su comisario
La Eurocámara, incapaz de reconducir la crisis de Buttiglione, se la pasa a Barroso
Rocco Buttiglione suma y sigue. El político italiano, propuesto por Silvio Berlusconi para ocupar una plaza de eurocomisario, amenaza con crear una crisis institucional en la Unión Europea (UE) y eso que todavía no ha comenzado a desempeñar el cargo. Después de que la Eurocámara rechazara su designación, debido a sus controvertidas opiniones acerca de la homosexualidad y el matrimonio, un ministro italiano, Mirko Tremaglia, salió ayer en defensa del hombre de Roma en Bruselas alegando que «Europa está dominada por los maricones». La potente afirmación de Tremaglia se salta tantos filtros que muy pocos políticos pudieron reaccionar a ella con cordura. El presidente del Parlamento Europeo, Josep Borrell, se limitó a decir que estas declaraciones son «muy poco apropiadas», mientras grupos como el de Los Verdes-ALE aseguran que desde luego no van a servir para que Buttiglione tenga «un feliz recibimiento» en la capital comunitaria. Mientras, el Parlamento Europeo se mostró ayer incapaz de gestionar la situación creada en su seno, y en las instituciones comunitarias, porque una de sus comisiones parlamentarias expresara un veto contra el candidato a comisario Rocco Buttiglione sin tener capacidad jurídica para hacerlo, y optó por pasar la patata caliente al presidente de la futura Comisión, José Manuel Durao Barroso, sin adoptar posición global al respecto. La conferencia de presidentes de la Eurocámara se reunió en Bruselas para pasar revista al trabajo de sus diferentes comisiones parlamentarias, a raíz de las audiciones a las que han sido sometidos los candidatos a comisarios del equipo Barroso. Borrell tampoco sabe Tras la escandalera organizada por la Comisión de Libertades y Derechos del Ciudadano recusando a Buttiglione y el consecutivo rechazo del húngaro Laszlo Kovács, un comunista reciclado, por la de Energía, los presidentes de grupo del Parlamento, con Borrell al frente, no lograron ponerse de acuerdo sobre qué decirle a Barroso de toda esta polémica. Optaron, al final, por enviarle las cartas redactadas por las presidencias de cada comisión sin más precisiones.