Tokio se niega a claudicar ante los secuestradores de un joven
La negativa de Japón a retirar sus tropas de Irak ensombrece las perspectivas sobre el ciudadano japonés que ha sido secuestrado por el grupo del terrorista Abu Musab al-Zarqaui, que ha amenazado con asesinarlo y que hasta la fecha siempre ha cumplido sus sanguinarios chantajes. Los secuestradores divulgaron ayer un vídeo en el que advertían que matarán al rehén, identificado como Shosei Koda, si el Gobierno de Tokio no retira de Irak los cerca de 500 soldados que tiene destacados en la localidad meridional de Samawa. «Las Fuerzas de Autodefensa (como se denomina el Ejército nipón) no se retirarán de Irak. No puedo permitir que el terrorismo prevalezca. No debemos inclinarnos ante él», respondió hoy el primer ministro de Japón, Junichiro Koizumi, que afronta una fuerte presión interna. La familia del joven dijo desconocer que estaba en Irak y el Gobierno no ha aclarado a qué se dedica el secuestrado. Mientras, la rehén británica Margaret Hassan, secuestrada el 19 de octubre por un grupo desconocido, ha vuelto a aparecer en un vídeo en el que pide la liberación de las presas de las cárceles de Irak. Por su parte, el Gobierno de Francia ignora aún el paradero de dos periodistas raptados.