El rechazo vino de las filas de los Verdes y los comunistas, que calificaron la lista de conservadora
El holgado apoyo a la Comisión Barroso cierra la crisis institucional
Logró el 66% de los votos, más de los que obtuvo el propio presidente cuando fue ratificado
Será un gobierno despojado del lastre de Rocco Buttiglione, acusado de machista y homófobo, pero que mantendrá nombres incómodos como el de Neelie Kroes, la holandesa que estuvo al servicio de medio centenar de grandes empresas y que ahora será la máxima autoridad en materia de Competencia. La Eurocámara ratificó ayer por amplia mayoría la Comisión Europea que presidirá el portugués Durão Barroso. Con esta votación se cierra una crisis institucional inédita que si algo hizo fue reforzar el poder de la codecisión. El equipo de Barroso fue respaldado por 449 diputados, el 66% del total, y sólo 149 votaron en contra, mientras que 82 se abstuvieron. El grado de confianza fue incluso mayor al logrado meses atrás por el que fuera primer ministro luso, que superó la prueba con 413 votos a favor y 251 en contra. Respaldos A nivel político, el colegio de 24 comisarios obtuvo más respaldo entre la derecha que entre la izquierda. Tanto es así que sólo un eurodiputado del Grupo Popular (268 escaños) votó en contra. En cuanto a los liberales y reformistas, o bien avalaron al equipo de Barroso, como hizo la mayoría, o bien se abstuvieron. Las reservas procedieron más bien de grupos minoritarios como los Verdes o los euroescépticos, que hicieron causa común con el «no». Para el portavoz de los comunistas, el francés Francis Wurtz, dejaba la cosa clara al acusar al mandatario portugués de darle a la Comisión «un sesgo conservador». El Grupo Socialista se mostró más dividido en la votación, pues si una amplia mayoría decidió avalar al colegio de Barroso, delegaciones como la francesa o la italiana parecieron preferir la reprobación. El rechazo que suscitaba Buttiglione entre los eurodiputados provocó que Barroso desistiese de someterse a la ratificación el pasado 27 de octubre. Acabó sustituyendo por Franco Frattini, mientras también se desprendía de la letona Ingrida Udre, implicada en un escándalo de financiación ilegal de su partido. Estos gestos, unido al cambio de cartera del húngaro Laszlo Kóvacs, que pasó de Energía a Fiscalidad, fueron bien recibidos por la Eurocámara, que aun así seguía manteniendo sus dudas sobre la holandesa Kroes. Este último escollo lo sorteó Barroso apoyando una resolución parlamentaria en la que los eurodiputados pedían una modificación del acuerdo marco que regula las relaciones entre la Eurocámara y la Comisión. En concreto, los eurodiputados se aseguraron que si le retiran la confianza al algún comisario en concreto, el presidente, es decir, Barroso, «examinará la oportunidad» de pedir su dimisión. Carta blanca entonces par ala Comisión Barroso, que tomará posesión el próximo lunes sustituyendo al equipo de Romano Prodi. Campaña en España El nuevo presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso, anunció que acudirá a España en los próximos meses para hacer campaña en favor de la ratificación de la Constitución europea, a «invitación de José Luis Rodríguez Zapatero». «Hay países que prefieren que la Comisión esté presente y otros que no. Es una decisión suya», comentó, antes de anunciar que estará presente en España, el primer país que celebrará su referéndum de ratificación, invitado personalmente por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Fuentes del Palacio de La Moncloa señalaron que aún no hay una fecha fijada para esta visita. En relación con el papel de motor que Francia y Alemania quieren tener en la UE, Barroso afirmó que éste es «más necesario e insuficiente que nunca». «Necesario porque Europa no puede funcionar sin este motor», apostilló. «Lo importante es estar en pie de igualdad. Usted tiene el monopolio de iniciativa» MARTIN SCHULZ Presidente del PSE