Berlusconi espera ser absuelto hoy por soborno de jueces
?a Justicia italiana se pronunciará hoy, salvo aplazamientos de última hora, sobre los dos grandes procesos que desde hace años rondan en torno a Silvio Berlusconi y su imperio empresarial. En uno de ellos, el caso SME, el primer ministro italiano está acusado de sobornar a jueces para favorecer los intereses de su empresa y se enfrenta a una petición de ocho años de cárcel. De los trece juicios abiertos contra él -con una condena por falso testimonio, tres prescripciones y tres aún en curso- este es uno de los más graves y el símbolo de las investigaciones por corrupción a las que le han sometido los tribunales de Milán. El segundo proceso visto para sentencia se halla en Palermo y el protagonista es Marcello Dell'Utri, hombre de confianza de Berlusconi y uno de los fundadores de Forza Italia, partido por el que es senador y en el que acaba de ser nombrado vicepresidente. Es decir, el número dos después de Il Cavaliere. Dell'Utri presidió hasta 1995 la firma publicitaria de Fininvest, el holding del primer ministro. Después de siete años de un juicio con un trasfondo de gran calado, los fiscales han solicitado para él 11 años de cárcel por asociación mafiosa. Según la acusación, Dell'Utri fue el contacto entre Cosa Nostra, Fininvest y el mundo económico milanés desde los años sesenta. En palabras del fiscal, era «el embajador de la mafia y el garante de los intereses mafiosos en Fininvest». «Merecería una medalla» Es ya un tópico decir que si en un país normal la sola acusación de semejantes cargos ya habría significado una dimisión, en Italia las cosas se ven de otra manera. De momento, se espera la sentencia entre el tabú informativo y el silencio político. El único en hablar ayer fue el propio Berlusconi. «Por este asunto merecería una medalla», repitió con una frase ya usada. «No creo que se pueda llegar a una condena. No creo que haya una sentencia que pueda modificar la actual situación política», adelantó. El magnate acusa a los tribunales de Milán de ser un instrumento de la izquierda y ya se presentó a las elecciones en 2001 con varios procesos abiertos. Desde entonces el juicio del caso SME es el único que va a llegar a su fin.