Un militar norteamericano confiesa que mató a 30 civiles iraquíes inocentes en dos días
Las goteras en el Pentágono son cada vez más grandes y revelan que algo no marcha bien en Irak. Tras el escándalo de las torturas cometidas contra presos en Abu Ghraib que hace meses dio la vuelta al mundo, no han dejado de salir a la luz nuevos episodios que cuestionan la integridad del Ejército estadounidense. El último capítulo lo ha escrito el ex sargento de los marines, Jimmy Massey, de 33 años, quien declaró el miérco-les ante un tribunal canadiense que su unidad mató a más de 30 civiles iraquíes inocentes en apenas 48 horas. «Sé que matamos a civiles, simplemente porque no se paraban en los controles, aunque no llevaran armas», dijo en el juicio que se sigue contra un desertor estadounidense, Jeremy Hinzman, de 26 años, quien huyó a Canadá para pedir asilo polí-tico, como ya han hecho casi una decena de compañeros en los últimos antes que ir a Irak. Veteranos de Irak Hinzman, que ya había ser-vido en Afganistán, presentó a Massey como testigo para obtener la protección del Gobierno canadiense y para probar su argumento de que la guerra en Irak es «ilegal». «Maté a gente inocente por nuestro Gobierno», sentenció Massey, quien ya se ha unido al grupo Veteranos de Irak contra la Guerra y que está apartado del Ejército, donde pasó los últimos 12 años, tras serle diagnosticado estrés traumático. El militar relató que lo que más le angustiaba era la sensación de saber que algunos de sus compañeros «disfrutaban» matando a inocentes».