La acusación dice que es un montaje y los abogados defensores del general montan en cólera
Pinochet vuelve a «enfermar» antes de una vista judicial clave para su futuro
El dictador se recupera milagrosamente poco después de su ingreso en el hospital

Dos ayudantes de Pinochet le ayudan a caminar a la puerta de su casa de Santiago de Chile
Tradicionalmente, en los días previos a la resolución de una de sus causas judiciales, el dictador chileno Augusto Pinochet siempre ha protagonizado algún incidente médico. El ingreso en el hospital y la realización de exámenes han sido una constante del general cuando se ha cuestionado su estado de salud y estaba próxima la celebración de una vista judicial. El pasado sábado, según el parte médico, el ex mandatario sufrió un desmayo como consecuencia de «un accidente cerebro-vascular con pérdida de conciencia». Sin embargo, ayer el dictador había superado su «situación crítica», evolucionaba favorablemente ingresado en el Hospital Militar de Santiago e incluso recibía visitas. Curiosamente, la crisis tiene lugar cuando hoy el Tribu-al de Apelaciones debe dar a conocer su decisión sobre la petición presentada por la defensa de Pinochet. Sus defensores interpusieron un recurso de amparo contra el procesamiento y orden de detención domiciliaria decretados por el juez Juan Guzmán, alegando precisamente que el dictador no está en condiciones de salud para afrontar un juicio. «Show mediático» Los abogados acusadores hablaban de «maniobra» de la defensa y de «show mediático». Mientras, los visitantes entraban y salían del hospital con caras compungidas. A la salida del hospital, el abogado de Pinochet, Pablo Rodríguez, con gesto grave y tono de indignación tachaba de «canallas e infames» a quienes mantienen que se trata de un montaje. Por su parte, el director ejecutivo de la Fundación Pinochet, Luis Cortés, emplazó a los que hablan de maniobra a que vayan a ver al anciano militar. «Cuando uno lo ve, siente impotencia y pena», dijo Cortes refiriéndose al dictador, mientras acusaba al juez Guzmán de estar «actuando para la televisión». Aunque, de hecho, todo lo que ha rodeado el internamiento del general ha estado rodeado de confusión. El jueves por la noche, Pinochet fue trasladado casi en secreto desde su residencia campestre de Los Boldos hasta su domicilio santiaguino, oficialmente para acudir el viernes al dentista, aunque posteriormente su abogado también dijo que se le habían practicado exámenes «urgentes». El dictador tuvo incluso tiempo de acudir a una oficina que mantiene en la capital chilena. Hospital de confianza Tras esas gestiones, Pinochet debía retornar a Los Boldos pero, sin embargo, el sábado aún se encontraba en su casa de Santiago cuando le sobrevino el desmayo y su posterior ingreso en el Hospital Militar que, por otra parte, es el centro donde siempre se atiende el dictador, un centro de total confianza para el general.