Más de 200 personas han muerto en atentados desde principios de año
Al Zarqaui siembra Irak de cochesbomba a once días de las elecciones Blair defiende a su ejército
Los insurgentes quieren impedir la celebración de los primeros comicios de la era post Sadam

Una familia palestina aguarda en un campo a que se abra un paso fronterizo en Gaza
El islamista radical jordano Abu Musab Al Zarqaui, considerado el líder de Al Qaida en Irak, sembró ayer de coches bomba el país en la jornada con más actos de violencia del año, ocurrida a once días de las elecciones. Dieciséis personas murieron al estallar en distintas horas y en diferentes lugares ocho vehículos cargados con explosivos. El primer coche bomba a primera hora de la mañana frente a la embajada de Australia en la capital iraquí, segó la vida de dos personas y causó heridas a varias más, entre ellas dos soldados australianos. Solo media hora después de la primera deflagración, un segundo automóvil repleto de explosivos mató a seis agentes iraquíes cuando se incorporaban a su puesto de trabajo en la comisaría de Policía del barrio de Aluiya, en el norte de Bagdad. Un tercer coche bomba estalló antes del mediodía frente a un centro de reclutamiento que la Policía y la Guardia Nacional comparten en la antigua base aérea de Al Muzana, en el centro de la capital. Otros dos policías perdieron la vida poco más tarde, víctimas del cuarto coche bomba de la mañana en Bagdad, colocado en una zona del sureste del aeropuerto internacional, en la denominada carretera de la muerte. Poco después del mediodía se escuchó la quinta detonación en el centro de Bagdad. Fue en una mezquita. Pero no sólo la capital fue blanco de los grupos insurgentes, que en las últimas semanas han intensificado su campaña de terror para impedir las elecciones. Un agente de policía iraquí perdió la vida en un atentado con coche bomba perpetrado contra una comisaría de la ciudad meridional de Hila, de mayoría chií. En el otro extremo del país, en la ciudad de Mosul, un séptimo vehículo cargado con explosivos explotó al paso de un convoy militar estadounidense. El octavo coche bomba del día deflagró cerca de la ciudad santa chií de Kerbala, al sur de Bagdad. En la vecina localidad de Kirkuk, capital petrolera de Irak, fueron hallados los cuerpos sin vida de dos activistas iraquíes de los derechos humanos que habían sido secuestrados veinticuatro horas antes. En la ciudad de mayoría kurda de Irbil, un peatón murió alcanzado por los disparos de un grupo de insurgentes que tirotearon el convoy en el que viajaba el director de la academia de Policía de la ciudad Desde que comenzó el año, más de 200 personas han muerto en la campaña de terror de los insurgentes, que perpetran atentados casi a diario. Han transcurrido ya casi dos años desde que el primer ministro británico Tony Blair decidiera acompañar en la guerra contra Irak al presidente norteamericano George Bush, pero el fantasma de esta impopular medida sigue sobresaltando su vida política. Blair se vio obligado ayer a comparece de nuevo ante los Comunes por la polémica suscitada por el juicio contra soldados acusados de humillar y abusar de prisioneros. Blair dijo que las fotos son «impactantes» pero que la «gran mayoría» de los soldados han realizado su trabajo con «gran honor».