Los comunistas, la izquierda y la derecha mantendrán una reñida batalla por el tercer puesto
Los socialistas portugueses buscan hoy un triunfo histórico en las legislativas
El líder del PS, José Sócrates, aventaja en los sondeos al primer ministro Santana Lopes

El socialista José Sócrates saluda a sus seguidores en un mitin
Cerca de nueve millones de portugueses están llamados a las urnas este domingo para elegir a los 230 diputados de la Asamblea de la República y al nuevo primer ministro. Los sondeos apuntan a una victoria de los socialistas, liderados por José Sócrates, y a un fuerte retroceso de la derecha lusa. Si el PS gana sin mayoría absoluta debe decidir si opta por gobernar solo o busca un partido de coalición. Entre las ocho de la mañana y las siete de la tarde los portugueses podrán acudir a los colegios electorales para depositar su papeleta y decidir qué partido debe gobernar el país en los próximos cuatro años. Han sido dos semanas de campaña electoral para unas elecciones legislativas que llegan un año antes de lo esperado después de que el presidente de la República, Jorge Sampaio, disolviese en noviembre el Parlamento cuando estaba en el poder un gobierno de centro-derecha con mayoría en la Asamblea. Sampaio ejerció su máximo poder como jefe de Estado porque perdió la confianza en el Ejecutivo creado tras la marcha de Durão Barroso a Bruselas y entendió que Portugal, con una difícil situación económica, necesitaba un nuevo rumbo. Atendiendo a todos los sondeos, los portugueses parecen apostar por un cambio y dar la mayoría absoluta al Partido Socialista (PS), lo cual sería un resultado histórico para el partido liderado ahora por José Sócrates. Sin embargo, en 1999 con Antonio Guterres al frente del PS, las encuestas también hablaban de una mayoría absoluta que acabó por no producirse. Y es que no es nada fácil predecir resultados cuando existen todavía tantos indecisos entre los electores. Ni José Sócrates ni el primer ministro cesante, Pedro Santana Lopes (líder de los socialdemócratas) cuentan con demasiada popularidad entre la sociedad portuguesa lo cual pesa bastante a la hora de depositar el voto en la urna. La esperanza de Santana José Sócrates ha basado su campaña en un pequeño conjunto de ideas que ha repetido por activa y por pasiva entre las cuales ha dado prioridad al llamado «choque tecnológico» sin que todavía hoy muchos portugueses sepan en qué consiste. Santana Lopes, por su parte, sigue creyendo en una victoria contra todo pronóstico y espera ser la sorpresa de la noche electoral. Ha pedido al país la oportunidad de demostrar que iba por el buen camino en los últimos seis meses de gobierno recordando que fueron los socialistas los que hace tres años abandonaron el país porque era un «pantano». Los pronósticos en contra no le preocupan porque cuando fue elegido alcalde de Lisboa los sondeos daban la victoria a su principal rival por una amplia diferencia de votos. Y mientras que Sócrates gana de momento en dichas encuestas, Santana parece haberlo hecho en la calle, durante la campaña, por haber sido más natural y espontáneo con los ciudadanos. A Sócrates ya se le conoce como el «robot» por su imagen fría y calculada que ha trasmitido estas dos últimas semanas. Los comunistas, la izquierda y la derecha se juegan también su futuro en estas elecciones. Los sondeos no son tan unánimes a la hora de decidir quién será la tercera fuerza política de Portugal por lo que se espera una lucha reñida entre estos tres partidos.