El IRA estudia la posibilidad de abandonar la lucha armada

Gerry Adams niega que su petición sea una maniobra para ganarse a los votantes indecisos mientras que los gobiernos de Londres y Dublin reaccionan con cautela

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Imanol Allende - corresponsal | londres
León

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El llamamiento del líder del Sinn Féin, Gerry Adams, para que el IRA abandone las armas de una vez por todas, parece no haber caí-do en saco roto. Al menos esta es la sensación que se desprende de un comunicado emitido ayer por la organización terrorista. No era la primera vez que Adams pedía públicamente «un cambio» en la actitud del Ejército Republicano Irlandés, pero sí la primera que se lo exigía a su directiva. «La dirección del IRA ha tomado nota de la petición del presidente del Sinn Féins (...), el IRA lo considerará y responderá a su debido tiempo». La respuesta del grupo terrorista fue bien recibida por Gerry Adams, al considerarla «un intento genuino de avanzar en el proceso de paz». El líder republicano también rechazó que se trate de una maniobra electoralista del Sinn Féin y el IRA, ante la cita con las urnas el próximo 5 de mayo en el Reino Unido, en un intento de frenar el fuerte descenso del apoyo electoral tras los actos criminales del grupo terrorista, en especial el asesinato del católico Robert McCartney el pasado enero durante una discusión en un pub. Los cuerpos de seguridad y los partidos se han mostrado escépticos sobre el verdadero mensaje del IRA. La misma cautela han mostrado de Londres, Dublín y Washington, implicados en el proceso de paz. Lo que es evidente es que la postura de estos países de apear de toda negociación política al Sinn Féin mientras el IRA continúe «en activo», puede que haya calado en la dirección de grupo terrorista norirlandés. El proceso de paz en Irlanda del Norte si ha avanzado ha sido gracias a la presión ejercida de un lado sobre el otro y viceversa. El IRA estableció un alto el fuego en 1997, pero desde entonces se le ha acusado de varios actos criminales, como el robo de casi 40 millones del Northern Bank de Belfast el pasado diciembre o las acusaciones de espionaje en la sede del Gobierno en Stormont, lo que llevó a Londres a suspender la autonomía del Ulster. La duda que surge en estos momentos en Londres es la manera en la que se puede cerciorar un Gobierno de la voluntad del Ejército Republicano Irlandés de abandonar la violencia, ya que uno de los problemas más graves del proceso de paz es la oposición del IRA a las exigencias unionistas de que prueben con fotografías la destrucción de su arsenal. Intransigencia que ha llevado a la paralización del proceso de paz.

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