Una pérdida significativa de votos precipitaría su relevo en el poder por el ministro Gordon Brow
Blair se convertirá hoy en el primer laborista en lograr tres mandatos
?os británicos tendrán hoy la última oportunidad de juzgar a los protagonistas de la histórica foto de la Azores, declaración oficiosa de guerra al Irak de Sadam Huseín. Los fotografiados han corrido suertes dispares. George W. Bush recibió un nuevo espaldarazo del electorado estadounidense y continúa en la Casa Blanca. José Manuel Durão Barroso fue ascendido a la presidencia de la Unión Europea, aunque su partido perdió el poder en Portugal. Lo que ocurrió con Aznar es de todos conocido y sólo resta saber si la guerra tendrá algún efecto en la trayectoria política de un Tony Blair que hoy, la víspera de cumplir 52 años, intentará convertirse en el primer laborista de la historia en lograr tres mandatos consecutivos. Los expertos estiman que el desgaste que podrían ocasionar los casi cien soldados británicos muertos en Irak está descontado y sólo podría influir en un incremento de la abstención. El record de Blair está además garantizado si se echa un vistazo a cualquier sondeo -aún ayer el diario The Times incrementaba a 14 puntos la diferencia entre laboristas y tories-. De hecho, lo único que está en el aire es saber por qué diferencia vencerá Blair y, lo que es más importante, cómo serán leídos los resultados a nivel interno. Una pérdida significativa de votos adelantaría lo que todo el mundo da por hecho antes o después en el Partido Laborista: la renuncia del primer ministro y el ascenso al poder del ministro de Economía y número dos del partido, Gordon Brown. Tregua electoral Muy crítico con su jefe de filas durante toda la legislatura, Brown le puso a Blair la victoria en bandeja al firmar una tregua electoral que les ha llevado a hacer una campaña codo a codo por todo el Reino Unido. La gestión de este diputado escocés, ex rector de la Universidad de Edimburgo, es en realidad el principal aval del primer ministro, que ha esgrimido sus logros económicos como propios en su carrera por tripitir mandato. También es uno de los principales argumentos utilizados en la campaña calle a calle por muchos de los candidatos a la Cámara de los Comunes, que con la boca pequeña aseguran a los votantes contrarios a Blair que éste no durará más de seis meses y dejará paso a un Brown en el que confían el 52% de los británicos -en el inquilino del 10 de Downing Street ya sólo lo hace el 32% y en el conservador Howard, apenas el 28%-. El único miedo de los laboristas está relacionado con lo ocurrido en 1992, cuando tuvieron lugar las primeras elecciones sin Margaret Thather. Entonces, los sondeos eran tan claros a favor de Neil Kinnock que la desmovilización le llevó a la derrota. John Major se hizo con la presidencia por apenas 240 votos que le dieron 11 circunscripciones decisivas. Blair se juega su futuro hoy en las urnas. Un futuro que le sonríe.